Las discusiones, reclamos y declaraciones de la República Argentina en todos los foros internacionales respecto del tema Malvinas son correctas y necesarias, pero nunca llegarán a resolver el conflicto por sí mismas.
Difícilmente podamos recuperar las Malvinas si antes no nos ganamos la simpatía de los isleños, nos convertimos en una gran potencia o logramos que los isleños emigren. Las tres opciones son improbables, pero ante la certeza de que ninguna de ellas es imposible me propongo en este artículo explorar una solución que se desarrolla sobre la primera de las opciones.