Amigos, es hora de detener a las marcas y a sus cómplices que, del otro lado del mostrador, se convierten en entregadores profesionales de espacios de honor, cultura y significados.
El tema no es nuevo. Uno de los primeros casos fue en el fútbol, donde la otrora Copa Libertadores de América, un trofeo cargado de valor en referencia a los héroes de estas tierras, pasó a denominarse Copa Santander Libertadores de América, es decir, un mamarracho.