Reply to comment
Hace exactamente diez años (o algo así), cuando miles de argentinos dejaban el país, una publicidad de no me acuerdo quién o qué, ponía un diálogo en off, mientras se veía que la persona que hablaba caminaba con su valija por aeropuerto. Decía algo así: “porque estoy cansado de que todos roben y nadie pague, porque estoy cansado de que me mientan, porque estoy cansado del desempleo, de la inseguridad, del hambre; porque estoy cansado del riesgo país – qué carajo será el riesgo país! - … porque estoy cansado de todo eso, vuelvo”.
La escena era escalofriante y demostraba perfectamente la actitud de quien decide parar de quejarse y arremangarse para hacer algo de una buena vez.
“La política no me interesa porque está todo podrido” es la contestación favorita y prearmada de las personas que, con orgullo, comentan su desinterés por el tema. “Justamente por eso es necesario que te interese” es mi contestación, prearmada también. El desinterés es un lujo que pueden darse los que tienen una política limpia y transparente, como los suizos.
Desinteresarse de la política es desinteresarse de la propia vida, porque es la política la que genera un impacto directo sobre el desarrollo del contexto en el cuál nos desenvolvemos. Si un imbécil ocupa el cargo de presidente, gobernador, intendente o cualquier otro puesto de liderazgo, es muy posible que todos vayamos a pasarla realmente mal.
Para descubrir quién gana con el desinterés de las “personas buenas” por la política no hace falta ser muy perspicaz.
Otro error habitual entre los denostadores de la política es identificar a la política con la política partidaria. La política no son las discusiones de los políticos que uno lee en el diario ni “todo eso”. La política es todo ámbito donde se disputa hacia donde se dirige nuestra sociedad.
Participar de una organización ecologista, educativa, vecinal o de cualquier otro tipo que afecte a la sociedad en la que nos desenvolvemos, es participar en política.
Iniciar y seguir un reclamo ante un organismo público es participar en política.
Pedirle a la persona desconocida que no ensucie la calle, que respete las normas de tránsito, que deje sentar a la señora embarazada, es participar en política.
En definitiva, todo aquello que hagamos para mejorar un poco la sociedad en que vivimos, es participar en política. Quizás el primer paso para involucrar a los descreídos sea cambiar la pregunta “¿te interesa la política?” por otra mucho más descriptiva como “¿te interesa mejorar la sociedad en que vivimos?”
