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Imbéciles y futuro

Retrato de un Imbécil 3 (acrilicoso)

Todos los jóvenes que llegan al mundo suelen hacerlo sin una posición de poder establecida. No porque no lo deseen, sino porque esos lugares ya están ocupados por otras personas.

Aplicando la estadística y un simple silogismo, llegamos a la conclusión de que un gran porcentaje de esas posiciones de poder están ocupadas por imbéciles. Y lo peor de todo, en gran cantidad de ocasiones nosotros nos encontramos bajo el mando de uno de estos personajes, sea un jefe laboral, un profesor, un cliente o, en el peor de los casos, un presidente.

La situación descripta conduce invariablemente en situaciones paradójicas en las que el imbécil nos intenta poner condiciones absurdas por un lado y nos presiona con su situación de poder por otra, poniéndonos en la disyuntiva de obedecer y mantener las buenas relaciones, o disentir y exponernos al riesgo de que ese poder caiga sobre nosotros.

¿Qué debemos hacer?

La respuesta es más simple de lo que parece: si nuestro futuro depende del humor y del poder de un imbécil, ya estamos perdidos. Por lo tanto, no perdemos nada con intentar caminos alternativos, aunque estos signifiquen exponernos a situaciones incómodas o inconvenientes en el corto plazo.

Todos podemos recuperarnos de un despido, de un castigo, de una mala relación. Ninguno de nosotros puede recuperarse, en cambio, de la humillación de haber tenido que agachar la cabeza y poner nuestro futuro en manos de un imbécil.

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