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La verdad es que el comunismo sí funciona. El problema para el comunismo es que el capitalismo funciona mejor. Para demostrar por qué, vamos a exponer un ejemplo por el cual todos hemos pasado.
Imaginemos que somos parte de un grupo de pares, una división de un colegio por ejemplo. Imaginemos ahora que vamos a organizar un viaje de fin de cursos, por lo que decidimos organizar una rifa. Es importante destacar que hay compañeros que difícilmente puedan afrontar el viaje, ya que sus posibilidades de afrontar el viaje son escasas.
El éxito de la rifa se definirá por cómo se decida repartir el dinero. Existen las siguientes maneras de hacerlo:
- Todos venden todo lo que pueden y el dinero recaudado se dividirá en partes iguales.
- Todos venden todo lo que pueden, se paga a los más necesitados, y el dinero restante se dividirá en partes iguales.
- Todos venden todo lo que pueden, se paga a los más necesitados, y el dinero restante se divide de acuerdo a las cantidades vendidas.
- Todos venden todo lo que pueden y el dinero recaudado se divide de acuerdo a las cantidades vendidas.
No es difícil advertir que la primera de las opciones es la más comunista, mientras que la última es la más capitalista.
El problema de la versión comunista es el supuesto de que todos harán el máximo esfuerzo posible en pos del objetivo común. La verdad es que hay muchos que harán poco y nada, y más aun sabiendo que recibirán igual parte que si se esfuerzan. Este hecho automáticamente desalentará a los que sí están dispuestos a esforzarse al máximo en pos del objetivo común, ya que sienten que los primeros se están aprovechando y viviendo a costa de ellos. Esto no lo infiero ni me lo han contado: lo he vivido.
Por supuesto, de lo anterior no se deduce que lo mejor sea la versión más capitalista. Las mejores ideas no son necesariamente las más opuestas a las malas ideas.
Por lo tanto, la mejor opción será buscar un punto de equilibrio entre los diferentes puntos de vista. Por ejemplo, todos venden todo lo que pueden. Lo recaudado se distribuye como resultado de una combinación de los tres factores importantes:
- Un tercio para los más necesitados.
- Un tercio entre todos por partes iguales, por ser parte del proyecto.
- Un tercio de acuerdo a lo que cada uno ha vendido.
Por supuesto, esta división quizás no sea la más óptima y debe ser acordada entre los miembros del curso antes de comenzar.
Desde ya, solucionar el problema de la rifa es el primer paso para solucionar los problemas de nuestro país y, por qué no, del mundo.
