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A medida que el hombre hambriento de perfección adquiere las habilidades que lo van acercando a la excelencia, comienza a volverse un ser humano inestable. Como si fuera una pila de libros que acumula conocimientos, a medida que crece en altura su equilibrio se va debilitando y se torna más propensa a caer.
Vamos a los ejemplos, ya que noto al lector con la boca muy abierta, sin contar a ese otro que ya se ha dado a la fuga.
Podemos considerar a la reflexión como una virtud. A medida que mejoramos nuestras capacidades reflexivas, sin embargo, vamos deteriorando otras virtudes igualmente deseables, como la sencillez o la espontaneidad. Quiero decir que, a medida que nos volvemos más y más reflexivos, también nos volvemos más insoportables: preguntas sencillas como si vamos al cine o no, se vuelven casos de estudio y, obviamente, de reflexión, que nos llevan a un paseo histórico y filosófico, desde los griegos hasta los sabios contemporáneos; para cuando nos hemos decidido, la película ya no está en cartel.
Tomemos otro caso: la independencia. A medida que cultivamos nuestra independencia, una virtud, construyendo pacientemente la sabiduría, el valor y los recursos que le den sustento, vamos perdiendo otros virtudes, como la solidaridad, la generosidad o la empatía. Nada de favores, ayudas, compromisos, dependencias, riesgos ni nada que comprometa nuestra autodeterminación y nuestra soberanía. Por supuesto, los casos expuestos funcionan exactamente a la inversa.
De esta manera podríamos seguir durante horas. No digo que no lo hagamos, sino que sí lo hagamos pero entre todos, por lo que los invito a sumar a ustedes, hombres y mujeres virtuosos, sus propios casos, que deben sufrir a diario.
Un detalle muy interesante surge a propósito de una Ley de Murphy: las miserias no se contradicen y uno podría tenerlas a todas juntas.
En la foto, la reconocida Piedra di Caldani, célebre por el dilema que representó la resolución de su ecuación asociada durante siglos. Hace sólo unos años, el célebre físico-químico Don Vivo Caldani dio con su solución, luego de novedosos métodos matemáticos concebidos a orillas del Río de la Plata. Claro ejemplo de que la resolución de equilibrios complejos no es imposible.
Como conclusión, creo que no es imposible alcanzar todas las virtudes simultáneamente, como no es imposible, físicamente, apilar todos los libros de la tierra sin que caigan.
