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Creo que nos engañan

No quiero preocuparlos, pero estoy empezando a pensar que la astrología es una farsa. Tengan fe, puede que yo esté equivocado y todavía podamos sacarnos de encima la responsabilidad de vivir una vida que realmente nos da opciones. No voy a hacer ninguna investigación rigurosa al respecto, porque dudo que tenga el más mínimo sentido y además me da fiaca.

Empecemos por lo básico. Aparentemente toda nuestra vida está determinada por dos elementos: fecha y lugar en el que nacimos. Con estos datos y un programa que puede ser bajado de internet, ya podremos saber cómo somos y que nos depara la vida. Claro está, para ser buen padre no se necesita educar a nuestros hijos y darles un apoyo emocional, solo debemos inducir al parto en un horario y en una fecha determinadas. Creo que funciona así: nacemos en un punto exacto del universo en un momento dado, y si tomamos una foto de ese instante, podremos saber de movida nuestro pasado, presente y futuro. Sé que suena algo estúpido, pero eso dice la astrología, y si está en Wikipedia tiene que ser cierto. Supuestamente la “carta natal” es el aspecto más serio de toda esta parafernalia, y la que más se acerca a una ciencia. Sin embargo existen otras metodologías más esotéricas (nunca mejor usada la palabra), que se basan en nada. Por ejemplo el Tarot.

El Tarot consiste en un mazo de naipes, especialmente diseñado para el arte de la adivinación, tanto pasado y presente, como futura. Por su naturaleza azarosa, supongo que se podrían usar las viejas y queridas cartas de truco, pero eso le quitaría “seriedad” a la adivinación. Resulta que la adivinadora, nos pide que mezclemos, y luego que cortemos, con lo cual ella ya puede ver automáticamente toda nuestra vida. No se para que querría yo ver mi pasado o mi presente, dado que lo estoy viviendo, pero seguro que si el método funcionase podría impresionar a alguien en una de esas fiestas de borrachos, cuando ya nadie tiene nada de qué hablar. Ahora bien, si me dicen que pueden predecir mi futuro, la situación se torna un poco más interesante. Para todos estos casos el proceso es el siguiente: la adivinadora se dedicará a poner una por una las cartas sobre la mesa y luego se dedicará a “tirar fruta”, y a divagar vaticinando lo menos certeramente posible, con lo cual solo restará esperar a que nos suceda algo parecido para corroborar que es una de las ciencias más exactas que existen. O sea, nos podrían decir: “algo muy malo te sucederá en los próximos días”, con lo cual viviremos la siguiente semana completamente paranoicos, hasta que finalmente logremos encajar los dichos de la adivinadora a algún suceso desafortunado. La verdad es que yo puedo hacer eso sin siquiera tener las cartas. Le digo a cualquiera: “te va a pasar algo en algún momento” y en el 100% de los casos voy a estar en lo cierto. Por lo pronto, hasta que no me digan “Vas a ganar la lotería jugándole al 1784 en la matutina”, discúlpenme, pero seguiré con mi escepticismo.

Indagando por oscuros sitios de internet, encontré algo aún más divertido: compatibilidad de parejas según sus nombres. No podía fallar. Pongo mi nombre y el de una mujer al azar y clickeo en “calcular”, con lo cual sale el siguiente mensaje: “35% - Las posibilidades de que este amor llegue a buen puerto son muy pocas. Pero, es bien sabido, que el corazón tiene razones que la razón ignora.” Descorazonado por saber que nunca podré salir con una chica llamada Joaquina, veo si hay algún error en el proceso, y afortunadamente lo encuentro: una letra mal en mi nombre. Subsano el error y vuelvo a calcular: “47% - Estáis en el límite, pero con un pie en el camino de éxito. En estos momentos nada es previsible, así que pon en marcha todos tus trucos de seducción y dedica a la pareja el tiempo que sea necesario. Puede que aún así no funcione todo como te gustaría.”. Gracias a Dios, ahora sé que mi amor con Joaquina no es imposible. Envalentonado, me juego una última ficha, escribo mi nombre, seguido por mi segundo nombre y vuelvo a calcular: “92% - Cupido ha disparado sus flechas y ha dado en el blanco. Es el amor en su estado más puro, grande y verdadero. Así que aprovecha: la medida del amor es amar sin medida”. Ahora solo me resta llamar a todas las Joaquinas de la guía telefónica para informarles que soy el amor de su vida. Este sistema no puede fallar, probablemente usa un algoritmo ultra avanzado y supercomputadoras para calcular estos datos 99,99% certeros. Realmente, un aplauso para el tipo que inventó esto.

Volvamos a la astrología, que al menos parece estar basada en algo. Esto es muy simple, en vez de buscar la compatibilidad con nombres, busco ahora compatibilidad zodiacal. Como nuestras vidas están determinadas por el momento y lugar de nuestro nacimiento como mencionamos anteriormente, entonces dos adivinaciones cualesquiera deberían coincidir, por lo cual cualquier página de internet debe ser igualmente certera. Buscando dos signos zodiacales al azar en dicha página, encuentro lo siguiente: “Tienen muy poca compatibilidad y se entienden en algunos mínimos aspectos. Un matrimonio o un noviazgo estarían condenados al fracaso.” Al menos ya sé a qué tipo de mujer no acercarme. Para corroborar la información, busco en la siguiente página y encuentro: “Forman una muy buena pareja con un futuro próspero. Formarán una familia agradable y muy dichosa.” No entiendo, ¿podría haber un error?, ¿dos signos compatibles en una página pueden ser incompatibles en otra? Esto habría que preguntárselo a ambas astrologas, las cuales probablemente nos jurarán y perjurarán que su contrincante está 100% equivocada y que carece de los poderes místicos de la adivinación que solo ella y otras dos integrantes del negocio poseen.

Otra forma aún más simple de ver como es una persona aún sin conocerla: Numerología. Sumamos todas las cifras de la fecha en la que nacimos y ya podemos tener prácticamente un perfil psicológico de las personas. No lo comenten demasiado, porque todos los psicólogos podrían quedar en la calle, ya que en realidad son una sarta de charlatanes que dicen estudiar durante años, pero en realidad lo único que hacen es pasar cinco años en la universidad sumando fechas y aprendiéndose de memoria los 9 tipos de personas posibles. Tan simple como eso, por ejemplo, si sos un siete, es seguro que “sos un ser carente de iniciativa, que frecuentemente da la imagen de persona indiferentes”. Lo siento, lo dice la numerología, así que tiene que ser cierto.

Algunas conclusiones para ir cerrando: primero, dos personas que nacen en la misma ciudad, en el mismo día y a la misma hora, serán exactamente iguales. Si no lo fuesen, la astrología sería una farsa, y como todos sabemos, eso no puede ser cierto. Segundo, en el caso del Tarot, cada vez que mezclamos y cortamos es seguro que las cartas terminarán en el mismo orden cada vez, de otro modo, nuestro futuro cambiaría cada vez que mezclamos. Por cierto, la probabilidad que habiendo mezclado y cortado, las cartas vuelvan a salir en el mismo orden tiende a cero. Lo cual nos confirma que la probabilidad (y obviamente la estadística), son una vil mentira. Tercero, si estas “ciencias” están tan difundidas es o porque funcionan o porque la gente cree cualquier cosa. En mi opinión se trataría de lo segundo, ya que la experiencia lleva a hacernos pensar que el común de las personas busca el camino simplista, el cual se basa en pensar que nuestra vida está escrita y que los imprevistos solo le ocurren a las personas mal informadas. No se ustedes, pero me voy a fijar en la proyección de mi carta natal sobre qué voy a escribir en mi próxima nota.

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