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me alegro de que, finalmente,

me alegro de que, finalmente, los habitantes del viejo continente no sean fríos y descorteses (si es que así se escribe descorteses) con los pobres y maleducados sudacas (como todos nosotros, por supuesto), tal cual amenazaban los rumores
parece que la necesidad de atención y de afecto pudo más que el racismo y la xenofobia
para bajar un poco los decibeles, quiero mencionar que nunca dudé de que, si había un lugar donde los ideales del humanismo perdido aun perduran, al igual que cierta capacidad para llevarlos adelante, es en la tierra europea

buena suerte!

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