Existe una regla no escrita que consiste en “no hablar de política y religión” en espacios sociales (especialmente) donde confluyen personas que no se conocen y, por lo tanto, no tienen un nivel mínimo de confianza para exponer sobre temas tan personales y ríspidos.
Los espacios sociales pueden ser todo tipo de festejos, reuniones laborales, encuentros de conocidos, ambientes compartidos, etc. Inclusive, las recomendaciones de las madres van más allá al proponer no tocar estos temas en ningún ámbito público, como la escuela, la universidad, el transporte o las plazas.