Vale cuatro (o la Refutación Final)
Breve aclaración de conceptos
Así como al comentarista buchón, me llamo la atención que la rápida refutación a mi idea llevara como estandarte la “no ruptura del statu quo” (y algunos párrafos dedicados a temas varios como remeras de la Gran Guerra, seguramente producto de una mente alienada con las decimonónicas ideas europeas).
Pero vayamos por partes:
1. Si bien sociedad machista catalogaría a una mujer que avanzara sobre un hombre de “trola y reventada”, la realidad demuestra que esas mujeres poseen una amplia ventaja sobre las “virtuosas” en cuanto a conquistas amorosas, no tanto por cualidades físicas, sino por, precisamente, su actitud reventada. Resuena en mis oídos la frase dicha por muchos de mis sobrinos en edad escolar: “si total no la quiero para casarme”. Concluyo que esta situación deriva del pensamiento unidimensional masculino, el cual podríamos resumir basándonos en lo dicho por el Barón:
“si me encara una trola todo bien, pero no voy a soportar que la boletera del tren, la quiosquera, la de la secretaría de la facultad y esa que nunca habla a partir de mañana me acosen salvajemente.”
2. Las mentiras blancas: convengamos que un mundo sin ellas haría las delicias y bolsillos de lacras tales como los psicólogos, psicoanalistas y programas de radio de trasnoche, pero en cierto punto todos echamos mano a ellas. Si lo que falla es la comunicación, es porque el hombre no se dio cuenta de todas las cuestiones que enumeré en el post anterior y, fundamentalmente, porque fiel a su instinto, alejó cualquier mensaje negativo y se construyó una situación ideal. O sea, pongamos los pies sobre la tierra muchachos!
3. El statu quo: finalmente, el patético alegato masoquista de querer seguir bajo la espada de Damocles no merece comentario. Simplemente me tomaré el atrevimiento de ponerlo en palabras más simples: “OK, déjennos decirles histéricas y a cambio entregamos nuestras miserables vidas”. Una afirmación demasiado quijotesca para provenir de semejante sujeto.
Antes de irme, veamos que hubiera sucedido a nuestro atormentado protagonista en una especie de “Elige tu propia aventura”:
o Decide relajarse y disfrutar la vida, de pronto un alma caritativa le muestra sus fotos a una amiga, esta lo agrega al Messenger y lo “corteja”, invitándolo a salir. Se levanta su autoestima y abandona a la psicóloga.
o Continúa empecinado en lograr el amor de aquella que no le permite llamarla. Le lleva flores, le canta serenatas, pierde a sus amigos que se cansan de escuchar una y otra vez esa historia y, finalmente, un día de frío le dice que si. Son dos meses de felicidad absoluta, hasta que caminando por la avenida Santa Fe un par de siliconas de 500 gramos le gritan “pedime el número de teléfono, pedime!”. Y allá va nuestro héroe, tras una nueva aventura, total… la otra era una histérica!
El Pueblo decidirá cuál prefiere
Creo que me malinterpretaron
Creo que me malinterpretaron completamente, yo solo dí mi visión de la sociedad, no dije que estuviese de acuerdo con ella.
También yendo por partes:
Obvio que prefiero a las "trolas y reventadas", incluso si fuesen "para casarme" como dicen tus sobrinos. Siempre es mejor que una persona que no se anima a dar a entender su parecer por meras cuestiones sociales. En pocas palabras, el jueguito del "no pero sí" me parece de lo más pelotudo. Termina tergiversando todo y llevando a malentendidos.
Y jamás dije que estaba bien que me encarase una trola, pero no una quiosquera, etc.
Sin mentiras blancas el mundo sería bastante mejor. O al menos más divertido desde mi punto de vista. ¿Se imaginan un mundo dónde pueda preguntarle a una mujer: "¿Estás embarazada o solo sos gorda?" y que ello no provoque una deblacle?
Vivir subyugado es una mierda en cualquier condición.
Finalmente, la versión de "Elige tu propia aventura" es un tanto extremista. Ni abandonar ante la primera señal de adversidad, ni dejar de vivir por una obsesión. La primera es un tanto cobarde, la segunda es por demás idiota. Mejor un sano punto intermedio.