Uy, nos rompieron el orto.

K: - “¿Qué vamos a comer?”.
CH: - “Podemos comprar empanadas”.
Yo: - “Yo compré acá a una cuadras y no eran malas”. (Versión resumida de la discusión real).

Así que nos dirigimos hacia la empanadería.

Era un local, dentro de una galería, decorado con montones de antigüedades. Nada mejor que degustar un plato típico, al lado de una guadaña vieja, un machete oxidado y otros cientos de artículos similares.

La persona que atendía (probablemente el dueño), era un viejo que no expresaba ningún tipo de emoción.

Yo: - “Hola, quería pedirte una docena y media de empanadas”.
Viejo: - “Bueno, tenemos 34 variedades”.
Yo: - “Quiero dieciocho de jamón, ananá y ciruela”. (No perderé el tiempo explicitando los gustos pedidos).
Viejo: - “En un rato salen”.

Mientras esperábamos, vi un cartel que decía que también vendían tamales, empanadas salteñas y humitas.

Yo: - “¿Cuánto están los tamales?”.
Viejo: - “Cuarenta y dos pesos”.
Yo: - “…”, (No pude responder, sólo puse cara de asombro).
Viejo: - “Pero son grandes eh, no los chiquitos”.

Ya fuera del local, les dije a los muchachos:

Yo: - “¿Cuarenta y dos pesos un tamal? En el norte estaban un peso cada uno. Dos si era un lugar caro”. Me dije que probablemente tenían el tamaño de cuarenta y dos de los del norte combinados, y no volví a pensar en ello.

Recorrimos la galería esperando que nuestro pedido estuviese listo. A la media hora, todavía no había indicios de avance alguno.

K: “Vamos a pagar, a ver si las saca más rápido”.
CH: “No se preocupen, yo pago, estoy atrasado en las cuentas”. (Dijo mientras sacaba dos billetes de veinte pesos y algo de cambio chico).

Entramos nuevamente al local y le preguntamos al viejo cuánto era.

Viejo: “Ciento dos pesos”.
Yo: “¿Cuáaaaanto?”.
Viejo: “Ciento dos pesos”, repitió el viejo manteniendo su total parsimonia.

CH, congelado en su lugar, miraba los dos billetes de veinte pesos que tenía en sus manos, probablemente intentando entender cómo podía ser que no llegasen a cubrir la totalidad de la cuenta.

Yo: - “¿Pero cuánto está la docena?”.
Viejo: “Sesenta y ocho pesos”. (Todavía sin expresar emoción alguna).

Nos miramos con cara de “Uy, nos rompieron el orto”. Pasaron unos segundos en los que telepáticamente discutimos si le prendíamos fuego el local, si nos íbamos sin pagar, o si nos resignábamos”.

Elegimos la indecorosa tercera opción, dado que el error había sido nuestro al no preguntar el precio en un principio.

Pasaron veinte minutos más hasta que finalmente nos entregaron las empanadas. Veinte minutos en los que nadie habló. Cada cierto tiempo uno de nosotros levantaba la vista y gritaba indignado al aire: “Pero qué hijo de puta”.

Todavía esperanzados en que fuesen las mejores empanadas del mundo, nos dispusimos a cenar.

Nunca en nuestra vida unas empanadas tuvieron tanto gusto a estafa.

7 Comentarios

Mi mirada a los billetes...

Mi mirada a los billetes... 1000% real.
Luego de que te digan que 1 1/2 docena salen $102.- preguntar: "Cuanto sale la docena?"... típica pregunta de hombre en shock.
Puedo asegurar que teníamos cara de susto. Pero posta. Y duró como 15 minutos esa cara.

Supongo que no terminaba de

Supongo que no terminaba de entender si $20+$20 efectivamente no daba $150, si $102 efectivamente no era menor a $40 y si efectivamente sus dos billetes eran de $20.-

A la mieeeerrda Lo bueno es

A la mieeeerrda

Lo bueno es enterarse que en este blog interactúa "gente bien".
Yo ni en pedo pago. Me voy a comprar una Ugis a las puteadas y listo.

Muy buena la historia. A

Muy buena la historia. A juzgar por el relato, la historia también se podría haber titulado "Uy, somos unos pelotudos!".

Eso pasa por hacerse el

Eso pasa por hacerse el ricardo Fort. A mi es una cosa que me encanta, pedir y pagar. No preguntar el precio. Pero existen estos daños colaterales.
¿¿¿Estaban buenas??? el relleno era pudiente?? al menos....
Los de los tamales es terrible. Jujuy, bolivia tienen otros precios. Acá te estafan, pero tambien ganamos el triple. Es como un impuestazo de ciudad.

Yo las compro en el Noble por

Yo las compro en el Noble por si sirve el dato y también sale salado. Las empanadas están buenas, pero la docena sale como $60 mangos también. Me siento estafado pero a veces sigo pidiendo, total es de vez en cuando.

Eso pasa por vacacionar en

Eso pasa por vacacionar en balnearios top de la Costa Azul. Recién, en Caballito pizza de muzzarella y 6 empanadas, $30. Fetén, fetén.