Trastornos de sueño

Cierto día, notando que faltaba una hora para cenar, decidí adoptar una posición más horizontal, obviamente para promover el flujo sánguineo y así agilizar mi mente. Para más comodidad, adopté esa posición en mi confortable cama. Tal fue mi esfuerzo mental, que exhausto, caí dormido.
Un tiempo después, abrí mis ojos y me dispuse a levantarme, y fué ahí cuando el terror invadió todo mi ser: estaba paralizado. Intenté moverme, pero era como si sólo tuviese control de mi mente. Intentando calmarme, decidí probar parte por parte. Me esforcé intentando mover primero los pies, luego las manos, y finalmente tan sólo el cuello, pero todo era inútil. Intenté gritar "¡Ayuda!", pero mi boca no se abría.

Pasaron unos interminables minutos, en los que sólo pude ver el techo de mi habitación y el borde de la cama, cuando finalmente recobré el control de mi cuerpo.

Increíblemente, mis ojos habían estado cerrados todo el tiempo. Mi mente había armado una imágen del techo de mi habitación, y aún con los ojos cerrados, podía verla de manera vívida.

Indagando por Internet, encontré que este episodio no fue una cosa tan anormal, y que se llama "parálisis de sueño". En teoría es un mecanismo del cuerpo para que no nos lastimemos a nosotros mismos en nuestros sueños. Y si que sirve.

Eran las épocas en la que el 105 todavía pasaba frente al ex boliche Cromagnon, sin desviarse 20 cuadras. En esa época la línea 105 utilizaba para sus viajes normales los ex diferenciales. Sus asientos mullidos y el soporte que daban al cuello, los hacía ideales para dormir durante los viajes. No como las basuras plásticas por las que fueron reemplazados. Venía yo durmiendo profundamente y en mi sueño, estaba jugando al fútbol con mis amigos. El arquero dió rebote y me dejó la pelota servida, por lo que, con una violencia inusitada, la pateé hacia el arco. El sueño se cortó abruptamente cuando el dolor invadió la parte anterior de mi pierna derecha, que se había incrustado contra el asiento delantero. Miré hacia mi lado, y viendo que nadie me habia visto, comencé a masajear mi pierna que ya comenzaba a hincharse.

No fue la única vez que me pasó mientras dormía en el colectivo. En otra ocasión, el desafortunado anciano que viajaba a mi lado, recibió un violento codazo en las costillas, cuando, en mis sueños, resbalé e intenté asirme a la baranda que estaba a mi izquierda. Pedí disculpas reiteradas al pobre viejo, pero aparentemente no podía responderme porque le faltaba el aire. Situación vergonzosa si las hay.

Muchos me preguntan como logro dormirme tan profundamente en el colectivo, al punto que llego a soñar. Desafortunadamente, soñar no es lo único a lo que he llegado. Cierta ocasión, luego de despertarme de una reconfortante siesta, llevé mi mano al cuello de mi campera, y descubrí, horrorizado, que estaba mojada. "Me escupieron", pensé automáticamente. Escasos segundos después, y habiendo recuperado la cordura, descubrí la verdad "Me escupí yo mismo". Miré a mi alrededor y noté que "el chico babeado" era el espectáculo del momento en el colectivo repleto. Fue entonces cuando hice lo único que podía hacer: seguí durmiendo.

Volviendo del sur, una brutal turbulencia envolvió el avión en el que viajaba. Se suspendieron todos los refrigerios y la tripulación fue llamada a sentarse y a abrocharse los cinturones. Rostros de terror se veían por todo el avión. Irónicamente me desperté con un codazo en las costillas cuando el avión estaba por descender en la ciudad de Buenos Aires.

Mi máxima proeza fue no despertarme durante el terremoto de 9,3º que aquejó Chile. Me encontraba yo a escasos 400km del epicentro. Me contaron luego que la gente del hotel en el que estaba, comenzó a huir, hubo gritos y las personas corrían a ponerse a resguardo, debajo de los marcos de las puertas.

Hoy en día, las personas viven demasiado aceleradas; a mí, que me dejen en la cama un rato más.

11 Comentarios

Justamente hoy, luego de

Justamente hoy, luego de mucho tiempo, decidí dormir - deliberadamente - en el viaje en tren hacia Retiro, al notar fatiga en la lectura de un libro no trivial.

Me dormí al toque y la verdad es que me hizo muy bien, ya que me sentí renovado. Lamentablemente la nueva "buena onda" se cortó en Retiro cuando los pasajeros que esperaban para subir comenzaron a entrar a la formación antes de que termináramos de bajar.

Hombres afortunados. Yo no

Hombres afortunados.

Yo no puedo dormir en los medios de transporte. Intento y muchas veces tengo muchísimo sueño, pero por más que cabecee no lo logro. Siempre me rebota la cabeza contra el vidrio o alguna estimada persona, sin preguntarme siquiera, abre la ventana que da justo en mi nuca y me procura una punzante y contínua brisa fresca o (en muchas desafortunadas ocasiones) un hermoso chorro de lluvia que impide completamente que ingrese al mundo de los sueños en donde seguramente sería feliz y podría dormir sin que nadie interrumpiera.

El problema no está en tu

El problema no está en tu cuerpo o en el colectivo, sino en tu alma sin paz.

¿Con esto me querés decir que

¿Con esto me querés decir que los que pueden dormir en los transportes públicos tienen más paz que yo?

Además, como sabrás, prefiero un alma sin paz que una paz sin alma.

Sí, eso quiere decir.

Sí, eso quiere decir. Comparto esa preferencia y supongo que lo mejor sería tener un alma con paz.

Un trastorno de sueño

Un trastorno de sueño (orientado al insomnio en realidad) suele sucederme los domingos. Es como que mi cerebro se vengara de tanto alcohol y drogas baratas, negándome el sueño hasta las 6 a.m. o 5 minutos antes que suene el despertador. Obviamente, esto provoca que los lunes sean aún peores que de costumbre.

Tampoco puedo dormir con luz. El maldito rayito de sol que se cuela por la persiana a las 5 de la mañana en verano me taladra el cristalino como si fuera un reflector.

Sin embargo (y sin ánimo de desmerecer a tu máxima proeza), yo tampoco me enteré del terremoto de Chile a pesar de los gritos, llantos y que los compañeros de habitación habían prendido las luces. No sé qué hubiera pasado si intentaban evacuarme, probablemente hubiera muerto feliz en manos de Morfeo.

Por último, dormir en un transporte público es lo más, siempre y cuando te cuides de no desmayar en uno de media distancia que termina en Lobos.

El fenómeno de parálisis del

El fenómeno de parálisis del sueño es la primera vez que lo escucho. Después voy a investigar un poco más...

Hace tiempo que no me duermo en el transporte público, igual estoy atento y suelo enroscarme la mochila en las piernas, para que no me la arrebaten por si me llego a dormir.

Una vez sola hace mucho, experimenté la sensación de tener el cuerpo paralizado queriendo despertar y no se la recomiendo a nadie.

A mi me pasó algo que, creo,

A mi me pasó algo que, creo, va un poco más allá: creí que estaba muerto, sin dominio sobre mi cuerpo, al despertar en la noche. Diría Borges: quizás lo estaba.

¡Cuanta verdad! He

¡Cuanta verdad! He experimentado el sueño en lugares insólitos como usted Baron. Y quiero decile que no es el único que se ha babeado en el bondi.
Tengo un sueño tremendamente profundo, lo que en algunas oportunidades me trajo problemas. Una vez me dormi parada en un bondi. No solo no me cai, sino que me pasé de parada. me despertó una frenada 10 cuadras despues de donde debía bajar.
Soy bastante famosa por mi sueño profundo, y hasta a veces he sentido la envidia de algunas personas que deben hacer un gran esfuerzo para poder conciliar el sueño.
Quiero decir que siempre pensé que este talento es innato y genético ya que mi papá es igual o peor. El ha llegado a dormirse sobre parantes en boliches setentosos. También nos une el hecho de que nos despertarnos con nuestros propios ronquidos, tema que detallaré si a alguno le interesa.
Tengo mil anécdotas en lugares públicos donde me he dormido, pero la mejor supongo fue cuando me desplomé en un asiento y me desperté cuando mi cabeza se estrelló en la ventanilla. Acto seguido le pibe al lado mío (un completo extraño) me preguntó "¿Estás bien?". Sin contestar,amplié la mirada y noté como todos habian volteado a verme. Contesté "Si" y usé la misma estrategia, seguí durmiendo.

En cuanto a la parálisis del sueño nunca me pasó. Supongo que esa teoría que mencionaste conmigo no funciona ya que toda mi vida me desperté con moretones en las piernas y brazos.

Rosetta, qué suerte la tuya!

Rosetta, qué suerte la tuya! Yo me dormí parado en el tren, pero mis piernas no me aguantaron y le di un rodillazo al flaco que estaba sentado en el escalón de la puerta. Un papelón que casi me deja un ojo “mocho”.
Otra anécdota divertida es la de un amigo, que se quedó dormido debajo de una ligustrina mientras jugábamos a las escondidas.
Por último, les cuento una anécdota de NO sueño. Cuando llegaban mis hermanos mayores de parranda, desde la cama superior de la marinera (o cucheta), dejaba caer mitad de mi cuerpo, me babeaba cuanto más podía y balbuceaba palabras inconexas. Era muy bueno ver la desesperación por restituirme a una posición segura.
Nadie se despertó violentamente con la manija de la ventanilla del bondi? O fui el único boludo?
Quien no se haya babeado en un sueño sepa que nunca ha disfrutado de un sueño profundo…lo siento en el alma…

No se si suerte. Quizás tenga

No se si suerte. Quizás tenga un master en "siestas en lugares públicos" y ya puedo controlar hasta mis pernas en ese estado.
En cuanto a lo de Nunca haber babeado durante un sueño. ESTOY TOTALMENTE DE ACUERDO...