Técnicas para solicitar al amigo cumbianchero que baje el tono de su celular en el tren
Introducción sociológica
A partir de un proceso social e histórico iniciado por el primer peronismo, las clases bajas han ido avanzando en la conquista de espacios sociales, aunque no por ello han dejado de ser las más castigadas de la truculenta historia argentina reciente.
Durante la década de los 90, de la mano de la degradación institucional y cultural del país, del aumento del desempleo y la pobreza, de la decadencia de la educación y de la emergencia ocupacional, las clases bajas fueron perdiendo el deseo de pasar a ser clase media y a la autoridad del Estado, al tiempo que desarrollaron una más fuerte identidad de clase, según la cual “somos chorros, vagos y nos la bancamos”, al decir del popular género conocido como “cumbia villera”.
Espacios vacíos
Bien en lo cierto estaba el multifacético y aterrador Ing. Sorichetti, al afirmar que los espacios públicos deben ser ocupados y los derechos civiles ejercidos, ya que de otra manera serán ocupados por “otros”.
Las clases medias fueron vapuleadas de muchas maneras en la historia reciente: fueron perseguidas, reprimidas y asesinadas en los 70, y fueron pulverizadas económica y culturalmente en los 90. El resultado es ese engendro miedoso, chato y deprimente que tenemos hoy en día.
Una parte de las clases bajas se han percatado de que pueden avanzar impunemente, pues el Estado ya no existe y la clase media no está dispuesta a defender su dignidad y, mucho menos, el espacio público o los derechos civiles.
Por lo tanto, esa parte de las clases bajas avanza ocupando todo lo que se interpone en su camino: ocupa casas, espacios públicos, recursos del estado, etc. Las clases medias temen, callan y se encierran tras rejas, remises y tecnología.
Celulares en el tren
Cuando un exponente de la citada parte de la clase baja pone un celular con cumbia (de ahora en más, el cumbianchero), en el tren, a todo volumen, no hace más que exponer simbólicamente lo expresado hasta aquí. En otras palabras dice: “me cago en todos y hago lo que quiero, porque me la banco y ustedes son unos cagones”. Sí, eso dice. Y es verdad.
Las cien personas que sumisamente soportan ese cuadro durante cuarenta minutos piensan cosas irreproducibles aquí, pero no hacen ni siquiera una mueca. Su comportamiento podría interpretarse como: “Esto es inaceptable, pero mejor no hago nada porque no soy yo quien debe hacer algo”. Clásico.
Qué hacer
Si la clase media aspira a un país normal y civilizado debe tomar el toro por las astas y comenzar a re-ocupar enérgicamente los espacios públicos, ya que si ella no lo hace, nadie lo hará. O mejor dicho, lo harán otros.
Por lo tanto, debe comenzar por poner en su lugar a los desubicados que se apropian del espacio público como propio, sean de la clase que sean. En Suecia esto no pasa porque la gente no lo permite, no porque “algo” lo impide.
El cumbianchero desprecia a los demás con su accionar y lo sabe.
Por su parte, las cien personas desprecian al cumbianchero con su silencio y lo saben. Si se tratara de otra persona simplemente se lo dirían. Pero al ser un cumbianchero temen, callan y odian. Con su silencio le dicen al cumbianchero: “sos una escoria enorme despreciable; un ladrón y asesino que seguramente me matará si le pido algo civilizadamente”. No es lindo que te digan esto.
Lo primero que hay que comprender es que el cumbianchero y su séquito no son más de cinco personas, por lo general. En el tren, mientras tanto, hay cien personas puteando y esperando que alguien se atreva a levantar la voz para ubicar a este desubicado personaje. Lo interesante es que cada una de las personas presentes lo saben: el cumbianchero y las cien personas puteando.
Por lo tanto, la lógica indica que si alguien se levanta y le dice que baje la cumbia, el ambiente psicológico le estará volcado enteramente a su favor, ya que todos saben que esa voz es la voz de las cien personas puteando.
El paso de levantarse y solicitarle bajar la música a viva voz es, entonces, sencillo y con grandes posibilidades de éxito, las cuales aumentarán notablemente si hay un representante de la ley. La próxima pregunta pasa por cómo dirigirse al cumbianchero:
- Agresivamente. He presenciado textualmente un caso en que un hombre fornido se levantó en un tren de doscientas personas y dijo de modo terminante: “a ver flaco si apagás la cumbiecita!!! Tengo las pelotas llenas de la cumbiecita!!! Hace 5 estaciones que te vengo escuchando!!! Sos un maleducado hermano, aprendé a respetar a los demás”. El cumbianchero apagó la música de inmediato.
- Teóricamente. La persona se levanta y dice: “Flaco, te pido por favor que bajes la música, porque estás molestando a otras personas y, por lo tanto, estás invadiendo los derechos de otras personas. Tus derechos terminan donde comienzan los míos.”
- Amigablemente. Este caso también lo he presenciado: (sonriendo amablemente) “Amigo, me harías el favor de bajar la música, porque tengo que estudiar y la verdad que con la música tan fuerte se me complica; no te pido que la apagues, pero sí que la bajes”. El amigo bajó la música.
Personalmente, creo que la mejor es la tercera, ya que el cumbianchero valorará ser tratado como un ser humano normal, al cual uno le pide algo lógico, de ciudadano a ciudadano. No me caben dudas de que el cumbianchero desprecia mucho más a aquel que lo odia y lo putea en silencio.
En cualquiera de los casos debemos preveer qué hacer si el cumbianchero se niega a bajar o apagar la música. En todos los casos, también, debemos ser precavidos al bajar del tren cuando ya no tengamos el apoyo psicológico de la masa.
Los invito, entonces, a que comencemos a poner las cosas en su lugar, de donde nunca se deberían haber salido.
Animate a decirlo! http://www.jugalimpio.gob.ar/campana-piezas.php?camp_id=5
La peor situación sería la
La peor situación sería la siguiente: Se encuentra uno tomando sol acostado en el pastito de un parque público cuando de pronto comienza a oirse el sonido de un redoblante. Luego se le une el sonido de un bombo. Y finalmente comienzan a tocar a todo volumen redoblantes, bombos y silbatos. ¿Cómo se aproxima uno al grupo de 40 o más inadaptados a exigirles que vayan a "ensayar" ese ruido inmundo a otro lado sin morir en el intento?
Es una pregunta para pensar. Personalmente, todas las soluciones que se me vienen a la mente incluyen explosivos y/o gases lacrimógenos y guardia de infantería.
No lo creerá, pero es
No lo creerá, pero es exactamente lo que le ha pasado a los sufridos vecinos de San Andrés: San Andrés - Murga en la Plaza. Se ha solucionado por el momento.
Otro tema: Ocupación de la Estación San Andrés. Los vecinos están presionando fuerte para revertir la situación. Hasta han cortado la vía.
En ambos casos, le comento que los comentarios están ordenados según "primero lo más nuevo".
Saludos
Un artículo muy interesante
Un artículo muy interesante sobre los Garcas: http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0424/articulo.php?art=18552&ed=0424
El artículo también aplica al artículo Por qué odio los paraguas
¿Cómo solucionaron el
¿Cómo solucionaron el problema con la murga en San Andrés? En Agronomía se está tornando endémico. Ahora hay dos murgas ensayando, una de retrasados mentales (personas con capacidades especiales si anda el INADI dando vueltas) y otra de simples idiotas. Ambas deberían ser erradicadas.
Básicamente, se entabló un
Básicamente, se entabló un diálogo con los murgueros y se les pidió que no abandonaran su actividad, sino que rotaran de plazas. Los murgueros rompieron con el prejuicio hostil de la comodidad de la casa y resultaron ser personas abiertas y comprensivas, por lo que aceptaron e implementaron la propuesta. Su populuaridad aumenó notablemente.
Un artículo relacionado al tema: http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0425/articulo.php?art=18628&ed=0425
Lo más triste de la nota de
Lo más triste de la nota de Pepe es que todo sea cierto. Hace un tiempo casi soy atropellado por cruzar correctamente por un senda peatonal en una esquina si semáforo. Aparentemente el conductor que venía por la calle perpendicular consideró que tenía prioridad para doblar a la derecha y que yo debería haber previsto que él iba a hacerlo, porque luego de clavar los frenos se dedicó a insultarme. Aprovecho este medio para volver a desearle su pronta y dolorosa muerte como ya hice en su momento.
En un sentido similar, el
En un sentido similar, el Club Político Argentino, que nuclea a prestigiosos expertos en distintas materias y con diversas matrices partidarias o ideológicas, en su último documento propone concentrar los esfuerzos en la construcción de ciudadanía.
El espacio de deliberación, intercambio e intervención pública que integran, entre otros, Guillermo O’Donnell, Marcelo Cavarozzi, Vicente Palermo y Juan Gabriel Tokatlian denuncia que “hay dos fuerzas que tienden a erosionar el sentido de pertenencia nacional: la exclusión social y las variadas formas de retraimiento”.
Argumentan que la exclusión “vuelve ficticia la elección de oportunidades de vida, el ejercicio de libertades e igualdades sostenidas en derechos y deberes compartidos”.
Y que el retraimiento “lleva a muchos argentinos a darle la espalda a la política o a la participación social, convencidos de que el esfuerzo que podrían hacer sería esteril”.
Me atrevo a irrumpir en esta
Me atrevo a irrumpir en esta elocuente discusión… me aqueja un fuerte impulso por opinar….
No concuerdo en que esta clase mediocrita este cultivada solo por un desafortunado sector que económicamente no pudo acceder a la educación… doy fe de ejemplos en la que chicos que acceden cómodamente a la virtuosa información del conocimiento general, hacen oídos, ojos… en fin sentido omiso a la valoración de un mejoramiento propio, y mas aun optan con clara conciencia de sus actos, por perjudicar eso poco bueno que si existe en nuestra sociedad…que somos nosotros mismo.
Hay una importante depresión cultural… que parte de la desetructura familiar que genero el egoísmo y el autismo social… insisto: esto nada tiene que ver con el poder adquisitivo, por que la ética y el respeto no son objetos adquiribles a ningún valor monetario.
Para ser breve pensaría en la cantidad de gente que tiene conocimiento del programa de Tineli… y cuantos saben que hay jóvenes en distintos puntos del interior (de este País) que desde su bolsillo arman centros culturales para promover el arte y compartir conocimientos…
En fin, debo partir… pero pronto volveré para reanudar con esta, mi humilde, opinión, y claro con mas fundamentos.
En ningún momento se dijo que
En ningún momento se dijo que el problema fuesen sólo las personas que ponen cumbia a todo volúmen en el transporte público, sólo se presentó ese caso particular.
En la próxima edición podemos hacer "Técnicas para que el imbécil con alto nivel adquisitivo, educado en el Saint Andrews College y super auto tuneado, deje de correr picadas y poner en riesgo la vida ajena". Habría que buscarle un título más corto. Aún así, una cosa no quita la otra.
Muy buena nota. Sin embargo,
Muy buena nota.
Sin embargo, me permito disentir en un punto. No creo que el cumbianchero sea tan conciente de su atropello y piense, como Ud. propuso, “me cago en todos y hago lo que quiero, porque me la banco y ustedes son unos cagones”. Al menos, si tuviera esa claridad de razonamiento, la mitad del problema estaría resuelto: el sujeto es capaz de razonar.
Lucho a diario con estas bestias y llevo experiencias sobre mi espalda. Me atrevo a juzgar que el cumbianchero no comprende que está cometiendo falta. Simplemente pone su musiquita, ni se pregunta si a los demás les molesta: esto es más grave. ¿Como hacerle entender que está pasando los límites de lo aceptable? ¿Cómo explicarle el concepto de "tu derecho empieza donde acaba el mío"? Sinceramente, creo que se nos cagarían de risa ante un comentario de ética ciudadana.
Intentar razonar con estos muchachos es en vano, sería más efectivo ir y morderlos, o reaccionar agresivamente como el joven de su historia.
Quizás regrese.
me gustaría la primera
me gustaría la primera opción. Se alto y forzudo y saber haikido, y ponerlo de una.
Pero no es mi caso, me pongo nervioso en situaciones limites.
Otra que garpa, es hacerse el enfermucho "-che, roñoso, me duleo el marote, por favor, por el amor de la virgen, podes apagar esa ´música´"
¿Como sería si unos pibes esucharían PIazzolla al mango??