Sexo y uniforme

Foto: ¿Cuenta como uniforme?

Recientemente se ha publicado, en innumerables medios, un hecho acontecido en Paraná, Provincia de Santa Fe. Se trata del caso de dos alumnos, de 14 y 15 años, que fueron duramente sancionados por su escuela (veinticuatro amonestaciones y media), por haberse filmado en el baño de una estación de servicio mientras la chica le practicaba sexo oral al muchacho. La filmación se hizo pública en poco tiempo, mediante el envío de la misma vía celular. La sanción fue aplicada porque ambos llevaban el uniforme del colegio.

A mi modo de ver, se trata de sanciones injustas.

El pobre Sergio Bayona, según Crítica Digital el decepcionado regente de la escuela (no se aclara el motivo se la decepción; quizás, lo más probable, una juventud derrochada y un dejo de envidia; quizás, un nombre de pila injusto), asegura (probablemente, buscando tranquilizarnos): “Si hubieran sido vistos rompiendo vidrieras con el uniforme, también habrían sido sancionados.”

La aclaración de Bayona es absurda e improcedente y de una torpeza increíble. Romper vidrieras es un delito, mientras que practicar sexo oral no lo es. Ponerlos a la misma altura de esa forma, siendo tan inconexos e incomparables, sólo profundiza la sospecha de que se trata de una situación que ha sobrepasado a las conservadoras autoridades, que no saben cómo proceder y, por las dudas, castigan y ya.

“Esta escuela le da una significación especial al uniforme. Es un establecimiento especial, en el sentido de que se encuentra dentro de la Fuerza Aérea y su director es un comodoro. Hay ciertas pautas estrictas que piden seguir. Por ejemplo, les gusta desfilar en las fechas patrias con camisa celeste y pantalón gris. Su estilo es marchar todos ordenaditos”, precisó Roberto Matteoda, director departamental de escuelas, según el relato efectuado por Crítica Digital, el único medio, de una quincena de medios consultados, que trató el tema con un aceptable grado de profundidad.

La pregunta obligada es, parafraseando a un gran profesor de economía de la UBA: ¿y eso qué mierda tiene que ver (especialmente, lo del comodoro y lo del uniforme, por supuesto)?

Según el periódico Uno de Santa Fe, Sergio Bayona indicó que “el motivo de la sanción es que el reglamento disciplinario de la institución establece que ‘los alumnos deben portar los uniformes en forma digna, y no deben faltarle el respeto a la institución’”.

Según mi modesto entender, la dignidad no tiene nada que ver con el sexo oral (de otra manera, la mayoría de la gente resultaría indigna) y bajo ningún punto de vista se le falta el respeto a la institución, ya que el uniforme no resulta agredido en ningún momento.

Acusar a los chicos de indignos por tener sexo oral constituye una falacia y una hipocresía, digna de personas incoherentes y reprimidas. Tener sexo, oral o no, puede presentar muchísimos inconvenientes para un par de chicos de esa edad, que deben ser advertidos y señalados sin eufemismos. Justamente son éstos inconvenientes de los que nadie ha hablado hasta el momento.

Página12 afirma que las sanciones fueron consensuadas con el Consejo Consultivo de la escuela, integrado por autoridades, padres y alumnos. “Como no excluimos, decidimos amonestarlos como una medida preventiva para que no vuelva ocurrir”.

El Consejo Consultivo tiene una idea particular sobre el verbo ‘excluir’. Por otro lado, esto volverá a ocurrir, como vuelven a nacer las hojas en primavera, por lo que, teniendo en cuenta el objetivo de la sanción, es una sanción completamente inútil. Por si fuera poco, “deberán concurrir a un taller de educación sexual” lo cual no debería ser un castigo, sino una práctica habitual para ellos y para todo el resto de los alumnos, muchos de los cuáles sólo difieren de los castigados en el hecho de que no han sido descubiertos.

Crítica Digital asegura que “ella no tenía amonestaciones, él había cosechado un par y los dos quedaron al límite de las 25”. Esto constituye, claramente, una grave injusticia, una aborrecible discriminación contra la chica (el muchacho tenía amonestaciones y ella no; ambos quedaron con veinticuatro y media; luego, se deduce, a la chica le pusieron más amonestaciones que al chico). Por otro lado, la chica, según el relato de Fabián “Nudillos” Tuca, no habría sido cómplice de la divulgación del video, sino más bien su víctima.

Si este fuera el caso, la sanción debería aplicarse exclusivamente sobre el varón, con el doble de rigurosidad y no por el acto sexual, sino por la traición y mala fe con la que procedió, llevando el uniforme de la escuela.