Refutación de “La histeria y el número de teléfono”

No es cierto que las mujeres sean histéricas, es un problema meramente cultural que ya lleva varios siglos. Si nos remitimos a tiempos no tan lejanos, es bien sabido que culturalmente lo correcto era que el hombre diese el primer paso, y que la mujer se negase (aún estando interesada), para demostrar que su virtud estaba intacta. En caso que aceptara ante el primer embate, o que simplemente ella lo realizase, sería automáticamente tildada de “trola y reventada”. Seguimos viviendo en una sociedad machista y dicho comportamiento no está completamente extinguido ni mucho menos. Existen códigos de conducta preestablecidos y bastante generales. Afortunadamente dicha situación se ha ido revirtiendo en lo últimos años, pero eso no implica que la práctica no siga completamente difundida.

La situación es la siguiente, si la mujer quiere demostrar interés, tiene que hacerlo sutilmente, para no pasar nuevamente por una “trola”. El problema se produce porque obviamente la sutileza hace que la comunicación no sea tan fluida. Entonces se acostumbra a insistir una y otra vez ante la posibilidad que se trate de una sutileza demasiado profunda. ¿Quién dice que un “preferiría morir antes que salir con vos” no significa “seguí intentando que vas por el buen camino”. Si a esto le sumamos los efectos nocivos del alcohol en la capacidad cognitiva de las personas obtenemos al clásico pesado. O tal vez nos encontremos ante un romántico de antaño que piensa que las batallas deben ser peleadas aunque la derrota esté firmada de antemano.


La honestidad no es siempre considerada una virtud, de lo cual deriva el concepto de la mentira blanca. Personalmente la mentira blanca me parece un insulto a la inteligencia del prójimo. Existe gran cantidad de ejemplos en la vida cotidiana. ¿Quién no ha sido reprendido alguna vez por su madre por decirle a la abuela Pocha que la remera que le regaló no es de su agrado? “No, deberías haberle dicho que te quedaba chica, por lo cual la fuiste a cambiar”. Si la abuela Pocha tiene mal gusto no es mi culpa, no veo por qué debería mentirle gratuitamente. No es sano, lo sano sería decirle lo que en realidad uno piensa, y más sano aún sería que la abuela Pocha entendiese, sin sentirse agredida, que ese modelo que eligió dejó de utilizarse luego de la primera guerra mundial. No es un insulto, es un intercambio de opiniones. Nuevamente entramos en otra noción que también está vista como algo negativo: la discusión. Por alguna extraña razón el común de las personas evita en todo momento la discusión, sin dar lugar a un intercambio de ideas que podría beneficiar a los partícipes de la misma. Si quieren ejemplos lean cualquier diario objetivo que este actualmente en circulación y vean como actúan nuestros presidentes para ver lo nocivo que es para una sociedad la falta de diálogo y el intentar imponer por la fuerza nuestras ideas.


Al menos yo estoy de acuerdo que sería una sociedad mucho mejor si las personas fuesen un poco más honestas y directas. Y es bastante cierto que en la práctica, las mujeres que toman la iniciativa son por lo general de escaso atractivo físico. Como dice el dicho, “Si la montaña no va a Mahomma, que Mahomma vaya a la montaña.

Todo lo antes planteado no está demasiado cerca de desaparecer del comportamiento habitual de nuestra sociedad. La realidad es que la ruptura del statu quo tampoco les reportaría un beneficio extraordinario a las integrantes del género femenino, ya que estarían resignando una gran cuota de poder. El hecho de que tengan a otras personas dispuestas a ponerse a merced de la espada de Damocles es por demás atrayente. Abusar de dicho poder también es parte de lo que genera el tan mentado “es una histérica”.

Volviendo al tema que nos atañe, e intentando no irme por las ramas nuevamente, el término “es una histérica” también debería ser tomado con un poco más de misericordia, porque en la mayoría de los casos no es otra cosa que una excusa para expiarnos de toda culpa. En un grito de auxilio ante un rechazo que podría destruir nuestra autoestima. Siempre es más fácil tragar un desliz cuando la culpa es ajena. Así que por favor señoritas, un poco de piedad.

3 Comentarios

*Comentario editado* Si no

*Comentario editado*
Si no dejan mi nombre y apellido mejor.
Gracias.

Anónimo dijo...

Barón defendiendo a las histéricas??

Yo ya defiendo a cualquiera,

Yo ya defiendo a cualquiera, quería generar polémica, pero no funcionó. Igual no digo nada que no sea cierto.

Apa! hay gente que sabe las

Apa! hay gente que sabe las verdaderas identidades de los aqui escribientes (y yo no!)??

Se nos esta escapando la tortuga...

Tranquilo Baron, mi equipo creativo ya esta trabajando (labura los fines de semana nomas)