Pequeño plan para cambiar el mundo
Cambiar el mundo no es una tarea trivial. Según Einstein, una de las manifestaciones de la verdad es la simpleza. De allí que encuentre en este pequeño plan un atisbo de esperanza. El pequeño plan consiste de básicamente dos puntos que cada persona que se sume al plan debería aplicar.
El primer punto consiste en escoger, de todas las disponibles, una injusticia contra la cual dedicaremos toda nuestra vida a luchar. Pero momento, no se trata de elegir cualquier injusticia. Se trata de elegir una injusticia que esté a la altura de nuestras posibilidades. De este modo, para una persona media queda descartada (al menos, como parte de este pequeño plan) la posibilidad de escoger “el hambre” o “la guerra en medio oriente”. Por el contrario, podemos elegir injusticias tales como “la contaminación de la fábrica de al lado”, “el zorro gris coimero de la otra esquina” o “la falta de iluminación en la Estación Saavedra”.
El segundo punto consiste en llevar adelante el primer punto con tanta pasión que seamos capaces de convencer a dos personas más de sumarse a nuestro plan. La potencia de las progresiones geométricas hará el resto.
A veces pensar en limpiar una
A veces pensar en limpiar una estación o cómo cortar la contaminación parece una tarea titánica, pero si convencemos a 2, como decís, la vida podría cambiar, sólo deberíamos enfocarnos y ponernos de acuerdo...
También, supongo, valen cosas como: enseñar lo que uno sabe con mucha pasión, trasmitir emoción por la vida o quizás... intentar mostrar algo a otros que a vos te hace feliz para compartir esa felicidad, hay muchas cosas que hacen que el mundo sea mejor.
Creo que si uno tiene la pasión y el amor suficiente por algo (la vida? el barrio? la familia?) lo va a defender a muerte, lo va a cuidar y va a hacer lo imposible para eliminar las injusticias que lo acechan...
Ojalá todos hicieramos aunque sea una cosa alguna vez en nuestra vida por la vida.
Las injusticias que afectan a
Las injusticias que afectan a las personas más queridas son un excelente punto de partida para encontrar motivación y coraje. ¡Adelante!
Érase una vez un escritor que
Érase una vez un escritor que vivía en una playa tranquila, junto a una colonia de pescadores. Todas las mañanas, temprano, paseaba por la costanera par inspirarse y de la tardes e quedaba en casa escribiendo.
Un día caminando por la orilla en la playa, vio una figura que parecía danzar. Al aproximase, observó a una joven agarrando estrellas de mar de la arena y, una a una, arrojarlas de vuela al océano.
-¿Por qué estás haciendo esto? –preguntó el escritor.
-¿No lo ve? –dijo el joven-. La marea está baja y el sol está brillando. Si la dejo en la arena, se secarán al sol y e morirán.
- Muchacho, existen miles de kilómetros de playa en ese mudo y cientos de miles de estrellas de mar desparramadas a lo largo e ellos. ¿Qué diferencia hace? Tú devuelves algunas al mar. Pero la mayoría morirá de cualquier forma.
El joven tomó una estrella más de la arena y la arrojó de vuelta al océano. Miró al escritor y dijo:
-Para esa, yo hice la diferencia…
Aquella noche el escritor no logró dormir; tampoco pudo escribir.
Por la mañana fue a la playa, aguardó al joven y junto con él comenzó a devolver estrellas al mar.
del libro "Coaching. El Arte de Soplar Brasas", de Leonardo Wolk
El joven trastornado y el escritor ya se sumaron... y vos? qué esperás para sumarte?
Vés, éste es un claro ejemplo
Vés, éste es un claro ejemplo de lo que te decía...
Yo ya me sumé :)
Yo me sumo proponiendo buscar
Yo me sumo proponiendo buscar a Leonardo Wolk y beat him to death. Debería hacer lo mismo con todos los que se llenan los bolsillos con libros de autoayuda fashion para perdedores, o cursos que hacemos para perder horas de trabajo... pero según la historia, con uno ya se hace una diferencia.
PD: a menos que se trate de un libro sobre asados.