O una eternidad en el infierno
Nos quitan nuestra libertad, no podemos permitirlo. La pregunta fundamental es: ¿para qué me voy a molestar en seguir a una de las tantas religiones que existen hoy en día? Voy a tender a generalizar, dado que son todas más o menos parecidas. Vamos a analizarlo como si nos estuviesen vendiendo algo. Imagine un canal de televisión, luego de las doce de la noche, vendiendo productos al mejor estilo Sprayette. En vez de un masajeador o el Premier Reduce Fat Fast, imagine que nos venden una religión. Entonces vemos al rabino, cura, o quien corresponda, con un pésimo doblaje y sin sincronismo de labios diciendo:
“Hágase mormón hoy mismo. Le ofrecemos una eternidad de felicidad si compra ahora. Adhiérase al plan familiar, y siga viendo a todos sus seres queridos, aún después de muertos. Si llama dentro de los próximos cinco minutos, lo eximimos del diezmo por el próximo año. Llame ya”. No tienen por qué ser mormones, puede ser cualquier otra religión. En general tiendo a dudar de las soluciones casi mágicas que prometen los productos de Sprayette, así que no veo por qué debería ser de otra forma con las religiones. Desde un punto de vista que algunos tal vez consideren un poco cínico, y si no entendí mal, me estarían vendiendo una ilusión al precio de mi libertad. Técnicamente no me están dando nada tangible, solo promesas no garantizadas. El costo me parece un poco excesivo: debo renunciar a decidir por mí mismo, y seguir la guía de conductas que viene con el folleto informativo (Biblia, Corán o lo que corresponda). Si me lo pintan así, como que hoy no tengo muchas ganas de comprar humo, así que mejor pasen mañana para ver si cambié de opinión. En realidad tendrían que ofrecerme algo mejor, como por ejemplo un par de días en el cielo, para ver si es confortable, si los vecinos son amables y ese tipo de cosas. Pero no, acá viene la mejor parte, como no pueden ofrecer eso, o al menos dar muestras de que realmente no es solo una ilusión, le agregan el viejo y nunca bien ponderado: “Compre ahora o váyase al infierno por toda la eternidad”. Personalmente, me suena un poco a extorsión. La situación ha cambiado diametralmente, ahora no intentan venderme el producto, sino que tratan de imponérmelo. O sea, o compro y sigo sus reglas, o continuo tomando mis propias decisiones y me voy al infierno.
Al infierno no lo describen como un lugar demasiado acogedor, así que analizaré el hipotético caso de que todo esto no se trate de una farsa, y realmente deba seguir una religión. Por cierto, cada una dice que si se elige la otra también se termina en el infierno, así que elijamos con cuidado. Primero intentaré convencerme a mí mismo de que no es una farsa.
Me piden que crea en su palabra, la cual está basada en… absolutamente nada. Ah, perdón, no, está basada en libros, escritos por ellos mismo que están llenos de pruebas de que no están mintiendo. Allí nos explican como el mismísimo Dios les transmitió todo lo referido a la religión. Y obviamente están las anécdotas no comprobables de los discípulos y profetas también enviados personalmente por Dios. “Felices los que crean sin ver” dice alguno de los libros. No se, me parece una frase un poco desafortunada que atenta contra el sentido común. Haga la prueba, vaya por la calle y digale al primer desconocido que le vende una camioneta 4x4, 0km. por $300, que le de el dinero en el momento y que confíe ciegamente en que usted se la entregará (no olvide la frase “felices los que crean sin ver”). Con la mejor de las suertes usted no será golpeado e insultado, solo lo mirarán como si estuviese completamente loco. Si el sentido común nos dice que desconfiemos cuando intentan vendernos un auto, ¿cómo no habríamos de desconfiar cuando intentan vendernos una religión? Ahí es donde entra el concepto de la fe, que vendría a ser algo así como la supresión del sentido común. Algo así como un estado de sitio para nuestro razonamiento. No importa que tan estúpido vaya a sonar, usted creálo sin dudar. Realmente la estrategia es brillante, porque si usasen la frase “Desperdicie su vida mortal, la próxima será grandiosa (no garantizado)”, el mundo estaría lleno de ateos.
En fin, como persona temerosa que soy, tendría que elegir una religión, porque por más increíble e improbable que suene, tal vez todo lo anterior sea cierto, y no querría terminar en el infierno por toda la eternidad. Así que la fe ha inundado mi alma. Debo elegir entre las tantas que hay.
Personalmente no me voy a hacer judío porque me gusta mucho comer cerdo. Hinduista menos porque el lomo de los viernes es demasiado delicioso. Musulmán ni a palos, no podría acompañar mi lomo con un buen vino, porque tomar alcohol iría en contra de mi religión. Elegir una religión es más difícil de lo que parece. Creo que voy a plantearme las desventajas y los puntos débiles de las religiones:
El casamiento es hasta que la muerte nos separe, y no hasta que me de cuenta de que ya no estoy enamorado y quiero el divorcio, lo cual es una gran desventaja. Llevar una vida miserable por el resto de mi existencia, o en el mejor de los casos de la existencia de mi pareja, es como un poquito demasiado. Un honesto “lo nuestro no va más” me parece mucho más inteligente.
Prescindir del sexo, a menos claro que sea para procrear suena muy duro. Y prohibir los métodos anticonceptivos me parece casi criminal. Parece que la idea es que Dios quiere que el mundo se llene de hijos no deseados y de personas con enfermedades venéreas. Tener SIDA está re bueno, pensá que vas a llegar antes al tan mentado paraíso.
Santificar las fiestas insumiría gran parte de mi tiempo. De por sí, las ceremonias religiosas son por demás aburridas. Dudo realmente que a un Dios todopoderoso, le importe demasiado que le veneren, y si así fuese, nos hubiese creado con un profundo sentimiento de satisfacción al presenciar una misa. Además, personalmente eso de “cantar todos juntos” me hace sentir un poco tonto.
Que Dios en persona haya mandado todas las reglas que las religiones pregonan es bastante inverosímil, pero que nos digan que también designó a una cúpula eclesiástica para que tome decisiones sobre su Iglesia en su nombre ya es un abuso. ¿Realmente quieren que crea que el Papa habla con Dios? ¿O qué los cardenales fueron instruidos por el altísimo para elegir a la persona que hablará con él? Ya parece que me toman de estúpido.
Podría llegar a soportar un ayuno de vez en cuando, por más que no le vea demasiada utilidad. Bueno, tal vez luego del ayuno, y estando hambriento disfrute más la próxima comida. Igualmente preferiría evitarlo.
Por cierto, que algunas religiones todavía no reconozcan la igualdad entre géneros es poco marketinero, van a terminar vendiendo un 50% menos en los países civilizados.
Realmente ninguna religión me convence, debería buscar otra alternativa. Las religiones actuales tienen una tendencia un tanto retrógrada y son demasiado ultra conservadoras, lo cual sería bueno si tuviesen valores que valiesen la pena conservar. Obviamente siempre se oponen a la búsqueda de conocimiento, después de todo, si uno se hace demasiadas preguntas tal vez termine llegando a la conclusión que lo están engañando gratuitamente. Lo mejor para ellas sería que todas las personas fuesen igual de sumisas y que nunca se descarriasen del rebaño. Todo cambio sería malo, porque conllevaría a adaptar una estructura bastante inflexible. Incluso si son cambios que podrían traer beneficios para toda la humanidad. “Investigar sobre células madre es jugar a ser Dios”, mejor que las personas que tienen enfermedades actualmente incurables se mueran, porque así lo quiere Dios. No se ustedes, a mí me parece bastante hipócrita. Viven hablando de moral, y luego actúan a contramano de todo lo que pregonan. ¿Con qué cara un cura puede echar a un indigente a dormir a la calle? ¿Realmente el Dios bondadoso que nos venden querría que le nieguen un techo a una persona necesitada? Y no sumemos toda la enorme cantidad de actos criminales que vienen cometiendo a lo largo de los siglos, porque terminaríamos quemando templos en vez de unirnos a ellos.
A esta altura la situación es la siguiente: seguir mis propias reglas y pasar una eternidad en el infierno o cumplir todas las reglas que me imponen y pasar una eternidad en el paraíso. Salvo la parte de la eternidad, parecería ser una decisión intrascendente, ya que lo único que varía es el orden: infierno primero, paraíso después o al revés.
Ah, tengo una idea genial, ya que tengo que elegir una religión, ¿por qué no creo una propia? No sería tan difícil. Solo debo tomar algunas normas generales que en realidad no son más que un poco de sentido común. Por empezar con mi religión usted podrá ver a sus seres queridos cuando muera. Obviamente deberá esperar a que ellos también lo hagan, sino sería bastante miserable. Lo de la vida eterna es algo fundamental, vende mucho. La muerte genera miedo, si se une a mi religión, se lo evito. Cancele las misas aburridas, mí Dios piensa que la mejor forma de venerarlo es viviendo la vida lo mejor posible. Así que el equivalente a una misa vendría a ser un partido de fútbol con amigos, sentarse a mirar televisión, o hacer lo que a usted le guste. Para la parte de los milagros contraté a David Blaine. El truco de las cartas es más increíble que el de transformar el agua en vino, aunque mucho menos útil. El resto de los mandamientos, sáquelos usted por sentido común. Por ejemplo, una vieja va por la calle, caminando con mucho esfuerzo, apoyada en su bastón, ¿qué le dicta su sentido común? ¿Patearle el bastón y reírse de la caída? ¿No? ¿Ven? No es tan difícil, cualquier persona puede hacerlo.
Ahora usando el sentido común y un poco de reflexión, elija una religión. ¿Cuál le conviene? Sí, no hay duda alguna: la mía. No lo dude más, llame ya.
Un gran análisis el suyo, mi
Un gran análisis el suyo, mi amigo.
Adhiero a muchas de sus acertadas preguntas.
Uno desearía creer en una religión, pero no puede. Su sentido común, su capacidad de reflexión, el ejercicio del autoanálisis se lo impide.
Ocurre que la religión le es inculcada a uno desde pequeño, por lo que cuando uno comienza a pensar, tiene que juntar el "coraje" de desafiliarse de su religión por omisión, en lugar de partir de cero y elegir activamente incorporarse a una. Si éste último fuera el caso, seguramente se afiliarían todos a la suya.
En muchos casos, es más cómodo convivir hipócritamente con la religión que a uno le han impuesto, que tener que erradicarla y defender dicha erradicación ante el horrorizado prójimo.
Realmente creo que la religión es un factor cultural, que se nos impone según la época o lugar en que nacemos.
Si hubiésemos nacido en la Grecia Antigua, creeríamos en mediasdocenas de dioses que tomarían parte descaradamente en nuestras relaciones humanas.
Creo que he sido lo suficientemente claro como para que se deduzca todo el resto de mi análisis, por lo que, a la manera de Fermat, les dejo que deduzcan el resto.
Como bien sabrá, dice
Como bien sabrá, dice Unamuno:
"Y he de confesar, en efecto,
por dolorosa que la confesión sea, que nunca, en los días de la fe ingenua de mi mocedad, me hicieron temblar
las descripciones, por truculentas que fuesen, de las torturas del infierno, y sentí siempre ser la nada mucho
más aterradora que él. El que sufre vive, y el que vive sufriendo ama y espera, aunque a la puerta de su
mansión le pongan el «¡Dejad toda esperanza!», y es mejor vivir en dolor que no dejar de ser en paz. En el
fondo, era que no podía creer en esa atrocidad de un infierno, de una eternidad de pena, ni veía más verdadero
infierno que la nada y su perspectiva. Y sigo creyendo que si creyésemos todos en nuestra salvación de la
nada seríamos todos mejores."
Muy cierto lo que usted dice.
Muy cierto lo que usted dice. Tal vez en un futuro cuando republique la nota en otro lado robe su comentario y lo ahiera a la misma.
En mi caso, me bautizaron cuando todavía no tenía uso de razón, y me mandaron a catequesis a la tierna edad de 6 años. Afortunadamente no aprendí absolutamente nada. Igual guardo un profundo resentimiento hacia la religión cristiana en particular porque fui presa de su engaño durante largos años.
No tuve la suerte de leer a Unamuno. Por suerte tengo tiempo para remediarlo.
Y hay más estimado. La obra
Y hay más estimado. La obra de Bertrand Russell es fundamental en este sentido. Es increíble que estemos tan en línea. Cualquier diría que somos Rusellianos. Transcribo:
"La religión se basa, pienso, principal y primariamente en el miedo. El miedo es el padre de la crueldad, y por tanto no es sorprendente que crueldad y religión han ido tomadas de la mano. La ciencia puede ayudarnos a superar este cobarde temor en que ha vivido la humanidad por tantas generaciones. La ciencia puede enseñarnos, y yo pienso que nuestros propios corazones pueden enseñarnos, a dejar de buscar apoyos imaginarios, a dejar de inventarnos aliados en el cielo, sino mejor a mirar a nuestros propios esfuerzos aquí en la tierra para hacer de este mundo un lugar más adecuado para vivir, en vez de la clase de lugar que las Iglesias han hecho de él durante todos estos siglos."
"Pienso que todas las grandes religiones del mundo (...) son tan falsas como dañinas. Es evidente, como cuestión lógica que, ya que discrepan entre sí, no más que una de ellas puede estar en lo cierto. Con muy pocas excepciones, la religión que acepta un hombre es la de la comunidad en que vive, lo que hace obvio que la influencia del ambiente es lo que lo ha llevado a esa religión."
"La mayoría de las personas cree en Dios porque se les ha enseñado desde la más temprana infancia a hacerlo, y ésta es la razón principal. Luego creo que la siguiente razón más poderosa es el deseo de seguridad, una especie de sentimiento de que hay un gran hermano que cuidará de uno. Esto juega un muy profundo papel en influir en los deseos de las personas de creer en Dios."
Y lo mejor, realmente lo
Y lo mejor, realmente lo genial, uno lo encuentra en el capítulo titulado "El problema moral". Transcribo:
"Luego, se llega a las cuestiones morales. Para mí, hay un defecto muy serio en el carácter moral de Cristo, y es que creía en el infierno. Yo no creo que ninguna persona profundamente humana pueda creer en un castigo eterno. Cristo, tal como lo pintan los Evangelios, sí creía en el castigo eterno, y uno halla repetidamente una furia vengativa contra los que no escuchaban sus sermones, actitud común en los predicadores y que dista mucho de la excelencia superlativa. No se halla, por ejemplo, esa actitud en Sócrates. Es amable con la gente que no le escucha; y eso es, a mi entender, más digno de un sabio que la indignación. Probablemente todos recuerdan las cosas que dijo Sócrates al morir y lo que decía generalmente a la gente que no estaba de acuerdo con él."
"Se hallará en el Evangelio que Cristo dijo: «¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo será posible que evitéis el ser condenados al fuego del infierno?» Se lo decía a la gente que no escuchaba sus sermones. A mi entender este no es realmente el mejor tono, y hay muchas cosas como éstas acerca del infierno. Hay, claro está, el conocido texto acerca del pecado contra el Espíritu Santo: «Pero quien hablase contra el Espíritu Santo, despreciando su gracia, no se le perdonará ni en esta vida ni en la otra». Ese texto ha causado una indecible cantidad de miseria en el mundo, pues las más diversas personas han imaginado que han cometido pecados contra el Espíritu Santo y pensado que no serían perdonadas en este mundo ni en el otro. No creo que ninguna persona un poco misericordiosa ponga en el mundo miedos y terrores de esta clase."
"Luego, Cristo dice: «Enviará el Hijo del hombre a sus ángeles, y quitarán de su reino a todos los escandalosos y a cuantos obran la maldad; y los arrojarán en el horno del fuego: allí será el llanto y el crujir de dientes.» Y continúa extendiéndose con los gemidos y el rechinar de dientes. Esto se repite en un versículo tras otro, y el lector se da cuenta de que hay un cierto placer en la contemplación de los gemidos y el rechinar de dientes, pues de lo contrario no se repetiría con tanta frecuencia, Luego, todos ustedes recuerdan, claro está, lo de las ovejas y los cabritos; cómo, en la segunda venida, para separar a las ovejas y a los cabritos dirá a éstos: «Apartaos de mi, malditos: id al fuego eterno.» Y continúa: «Y éstos irán al fuego eterno.» Luego, dice de nuevo: «Y si es tu mano derecha la que te sirve de escándalo o te incita a pecar, córtala y tírala lejos de ti; pues mejor te está que perezca uno de tus miembros, que no el que vaya todo tu cuerpo al infierno, al fuego que no se extingue jamás.» Esto lo repite una y otra vez. Debo declarar que toda esta doctrina, que el fuego del infierno es un castigo del pecado, es una doctrina de crueldad. Es una doctrina que llevó la crueldad al mundo y dio al mundo generaciones de cruel tortura; y el Cristo de los Evangelios, si se le acepta tal como le representan sus cronistas, tiene que ser considerado en parte responsable de eso."
"Hay otras cosas de menor importancia. Está el ejemplo de los puercos de Gadar, donde ciertamente no fue muy compasivo para los puercos el meter diablos en sus cuerpos y precipitarlos colina abajo hasta el mar. Hay que recordar que si era omnipotente, y simplemente pudo hacer que los demonios se fueran; pero eligió meterlos en los cuerpos de los cerdos. Luego está la curiosa historia de la higuera, que siempre me ha intrigado. Recuerdan lo que ocurrió con la higuera. «Tuvo hambre. Y como viese a lo lejos una higuera con hojas, encaminose allá por ver si encontraba en ella alguna cosa: y llegando, nada encontró sino follaje; porque no era aún tiempo de higos; y hablando a la higuera le dijo: "Nunca jamás coma ya nadie fruto de ti"... y Pedro... le dijo: "Maestro, mira cómo la higuera que maldijiste se ha secado."» Esta es una historia muy curiosa, porque aquella no era la época de los higos, y en realidad, no se puede culpar al árbol. Yo no puedo pensar que, ni en virtud ni en sabiduría, Cristo esté tan alto como otros personajes históricos. En estas cosas, pongo por encima de Él a Buda y a Sócrates."
100% de acuerdo... Aunque..
100% de acuerdo...
Aunque.. insisto... son necesarias..