Modelos de Conducta II
A) En un colectivo lleno de seres que se disponían a ir a un "boliche" del tipo D (recordemos que en este grupo se destacan la acción por la aprobación de los otros, aun a costa de la absurdidad interna y la autodestrucción) un subgrupo comienza a escuchar "música" (para simplificar) con su celular, generando un desequilibrio en el sistema. Las distintas unidades femeninas que se hallan esparcidas en el colectivo, pronto comienzan a transmitir sus miradas suspicaces y sus comentarios de digna aprobación. Al cabo de segundos, luego de gran alboroto y excitación al ver el efecto causado, otro subgrupo retruca con otro exponente del conjunto de emisiones sonoras llamado "cumbia", pero esta vez a mayor volumen. Sin esperar más que unos segundos (quizás el tiempo necesario para que el cerebro registre lo que está ocurriendo), otro subgrupo repite la operación, esta vez con mayor excitación que el subgrupo anterior, aunque sin que sus integrantes se hallan percatado de la reacción femenina. Simplemente reccionaron por el fenómeno de contagio e imitación de una submasa, nada más.
Sin hacerse rogar, esta vez, un individuo aislado, que hasta el momento permaneció muy atento a los hechos, también ejecuta la misma maniobra que los otros.
Hete aquí que ahora, el primer subgrupo comienza a cantar (para simplificar) y gritar, sórdidos ruidos, ante la imposibilidad de aumentar más el volumen del parlante del celular. Al cabo de pocos minutos, todo el colectivo canta canciones distintas, y vocifera, con verdadero rigor, frases provocativas. Las unidades femeninas, nuevamente enmudecen con indiferencia a los hechos, puesto que su sistema endocrino ya se ha normalizado luego de los anteriores impulsos de euforia.
De esta manera, se llega a la nueva condición de equilibrio.
B) Una colonia en cautiverio de pavos reales, lleno de hembras y algunos pocos machos, se hallan en equilibrio hasta que un exponente de sexo masculino abre y alza sus plumas traseras, brillantes y hermosas.
Un gran revuelo se genera en la colonia. Las hembras comienzan a excitarse. Los otros machos prontamente comienzan a alborotarse hasta que, uno a uno, todos han abierto sus plumajes y realizado sus danzas "pre-apareales".
Las hembras, ante un simple ajuste de la "oferta y la demanda" (más plumajes abiertos disminuyen la presión sobre la demanda), nuevamente regulan su sistema endocrino y relajan su sistema nervioso.
Los machos, con las plumas elevadas, prontamente se calman, y se retorna a la situación de equilibrio.
De estos dos sucesos es muy interesante analizar:
a. Qué situación genera el "primer movimiento" en el sistema que hace que una unidad genere el desequilibrio.
b. Cabe observar que en el ejemplo A, la situación de equilibrio final es distinta de la incial (pareciera como que uno de los factores que generó el desequilibrio era exógeno al resto de las variables internas), mientras que en el ejemplo B se vuelve a la situación de equilibrio inicial.
Esto recuerda algunas transformaciones minerales (reversibles e irreversibles) que explican distintos estados de la misma composición química (como el grafito y el diamante, ambos distintos estados del Carbono).