Beauty, according to Disney

La belleza, siempre tan vanagloriada, tiene sus inconvenientes.

Algunos de esos inconvenientes pueden verse claramente en el caso de las mujeres, en cuya valoración el factor belleza suele tener un elevado peso.

La situación es la siguiente: los hombres se acercan a las mujeres bellas, que no deben realizar mucho esfuerzo por resultar atractiva, ya que todo lo que digan o hagan encontrará aprobación (y hasta festejo) por parte del hombre al acecho, que es siempre tan encantador y tolerante.

De lo anterior se deduce que la mujer no tiene ningún incentivo externo que la empuje a ser más interesante, sabia, entretenida ni, mucho menos, virtuosa. ¿Para qué incurrir en los esfuerzos que implica el perfeccionamiento en estas áreas si con la belleza natural basta y sobra?

Por el contrario, la mujer poco agraciada debe cultivar, como la mayoría de los hombres, el arte de la seducción, la originalidad y el coraje para lograr llamar la atención del hombre cegado por la belleza de otra.

Por lo tanto, para las mujeres hermosas los inconvenientes son, por lo menos, los siguientes:
1. La dificultad de discernir las intenciones de todos los hombres que se acercan y, en consecuencia, de elegir adecuadamente.
2. La inexistencia de disparadores (fracasos) que la empujen a un desarrollo personal más allá de su apariencia exterior.
3. La dificultad de profundizar relaciones en el tiempo. Estar mucho tiempo con una mujer hermosa pero vacía puede ser realmente un infierno.

Por supuesto, siempre es mejor tener la belleza que no tenerla. Lo importante en no creer que con ella una persona lo tiene todo.

chaco on Mar, 05/25/2010 - 18:43

Para empezar, la belleza de ciertas mujeres es la demostración de la existencia de Dios. Esas jóvenes son cinceladas a mano por el mismísimo creador, o quizás quiera creer que el responsable es "el barba", cuando quizás no sea otro que su archinémesis. Por que siempre pensé en eso de las chicas lindas que no requieren mayor esfuerzo que el de la simpatía. Y está bien, es otro recurso.
Ejemplo de ésto es la chica que vi el otro día en el mugroso tren que se dirigía hacia la terminal Suarez. La vi y le dije telepaticamente: "Naaahhh sos herrrrmooosaaa hija de puta, no podés ser tan linda" Cuestión que era una morocha de ensueño. Y yo pensaba:"Algo le tengo que decir", pero no para levantarmela por que no me tengo tanta fe, si no sólo para (si no lo sabe) confirmarle que es hermosa y si la respuesta no es un cachatazo, ahí sí, encarar de alguna forma. Lo primero que se me venía a la cabeza (no le iba a hablar de todas formas), era algo como: "Disculpame, pero la verdad te tengo que decir que sos una de las mujeres más lindas que vi en mi vida (posta, lo era)", pero claro, uno se imagina como reaccionaría ella con MIS palabras, o sea, yo voy y le digo que es hermosa por que otra cosa no conozco de ella, pero ella no conoce nada de mi. Y yo lo primero que hago, es otorgarle valor a la belleza. ERROR. Ella podría hacer lo mismo (eso es lo que uno piensa) y decir algo cruel como: "Aja... y por casa como andamos..." Durísimo, aunque uno esté consciente de su imagen. Dejando como opción salvadora, que la chica en cuestión sea, o la mina más copada y desprejuiciada de la historia para entablar conversación, o tan estúpida como para permitir que un pelafustán como yo, le hable.
Ésto sería sólo una anécdota graciosa si no me hubiera pasado ayer lo mismo con otra fémina parada al lado mio frente a la fachada del Colón. Con ella tuve la oportunidad de cruzar unas palabras y ninguna de esas palabras fueron las mencionadas arriba.

El Otro on Sáb, 05/29/2010 - 14:38

Por casualidad, ¿las palabras fueron "hola, por favor retirate sin hacer escándalo", acompañadas de una amable sonrisa?

chaco on Lun, 05/31/2010 - 13:13

Vuelvo a aclarar que no dije nada de lo que pensaba. Solamente, ella me miraba con sus ojos claros que contrastaban con su tez color café y cuando nos íbamos hizo no se que comentario pero era algo referido a que medía menos de 1,60 metros y que no había podido ver nada. A lo que retruqué con una delicada y sutil referencía a mis casi 2 metros y visión perfecta. A lo que ella sentenció: "Te envidio sanamente". No voy a decir que se me ocurrió decirle.

Barón(MR) (no verificado) on Jue, 05/27/2010 - 22:14

Si te acercás a hablarle a una chica que está viajando en el mugroso tren hacia Suarez, lo más probable es que te tire gas pimienta en la cara, y salga corriendo al grito de "Policía, policía".

chaco on Lun, 05/31/2010 - 13:14

En ese tren y en comparación de lo que había, yo era Horacio Cabak.

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