La amenaza a la pareja
Lejos estoy de ser un instruido en el tema de las relaciones amorosas y más lejos aún de ser un ejemplo. Tengo una nutrida agenda de personas dispuestas a respaldarlo.
Sin embargo, la simple observación sociológica, si se quiere, permite acceder a algunos comportamientos patrón (¿o patrones?) tan obvios que facilitan a una persona media como yo sacar algunas conclusiones, al parecer, irrebatibles.
Por supuesto, invito a los lectores a que sumen sus apreciaciones e intenten, si lo desean, refutar mi tesis, que a continuación expongo.
Tarde o temprano, por no decir constantemente, llega el momento en que alguien intenta arrebatarnos a nuestra pareja. Siempre hay indicios que nos alertan y nos instan a ponernos en guardia.
Por lo general, hay dos formas de contrarrestar la amenaza en ciernes:
- Represión de la pareja: exigencia de información detallada a la pareja acerca de sus movimientos, de las personas con las que entra en contacto, de lo que habla con esas personas y de las motivaciones de esas conversaciones, las coordenadas geográficas pasadas, presentes y futuras, monitoreo telefónico, advertencias, señales de disgusto, prohibición de salidas potencialmente peligrosas, reproches por mantener conversaciones con personas del sexo opuesto, identificación y seguimiento de personas del sexo opuesto sospechosas, etc.
- Mejoramiento personal: análisis de los puntos débiles propios en la pareja y mejoras en ellos, profundización del diálogo sobre las necesidades o problemas del otro, acciones tendientes a romper la rutina, a provocar la sorpresa, a construir lo inolvidable, lo irrepetible, lo inigualable, lo único.
Así como Dolina asegura que todos somos, en ciertas proporciones, Hombres Sensibles y Refutadores de Leyendas, creo que también solemos contrarrestar, en ciertas proporciones, de ambas maneras simultáneamente.
Sin embargo, la realidad nos demuestra que las personas tienden a elegir contrarrestaciones(¿) de tipo 1. Y no lo digo para dar sustento a este artículo, sino porque la vida diaria nos muestra que los casos de persecuciones, celos y controles superan ampliamente a los de sorpresas trascendentes.
¿Por qué ocurre lo anterior? Bueno, evidentemente (como diría el Profesor Mosquera), porque es más fácil encerrar al otro que mejorar uno: la clásica definición de mediocre. Créanme que si estas personas pudieran encerrar a su pareja en una jaula, lo harían.
Hay una situación, que ocurre en todos y cada uno de los casos, que demuestra perfectamente la situación: al comienzo de toda relación, las personas sacan a relucir lo mejor de uno, en un accionar pariente del tipo 2; por supuesto, no es porque quieran, sino porque no tienen alternativa.
Sin embargo, a medida que la relación avanza y los lazos sentimentales atan más y más a la pareja, las personas empiezan a mostrar su esencia, la cual se reflejará en alguna de las dos contrarrestaciones, probablemente la de tipo 1.
Ríos de palabras esgrimirán quienes actúan de la manera 1, para defender su accionar, para justificar sus celos, consecuencias directas de su inseguridad y/o de su mediocridad.
Por supuesto, las recetas no existen. En lo personal, siempre he intentado el camino 2 y en varias ocasiones, a pesar de ello, he sido derrotado y, en algunos casos, con dureza. Sin embargo, tengo la firme convicción de que, por lo general, se tiene lo que se merece y se merece lo que se tiene; la firme convicción de que, a la larga, los mediocres siempre pierden.
![Concierto Amanda Palmer + The Danger Ensemble, sala [2] Concierto Amanda Palmer + The Danger Ensemble, sala [2]](http://farm4.staticflickr.com/3379/3301204094_19ddb02b3d_z.jpg)
Personalmente, si mi pareja
Personalmente, si mi pareja se atreve siquiera a mirar a otra persona, le doy una paliza, primero a la otra persona y luego a ella.
No soy un maniático.
No soy un maniático.
Estimado Nicolás, te
Estimado Nicolás, te recomiendo que no le pegues a la otra persona, porque no tiene nada que ver, ni a tu pareja, porque te va a dejar.
Ahora, si no podés evitarlo, yo te diría que le pegues primero a tu pareja, porque si no, es probable que la otra persona te cague bien a trompadas (cualquiera lo haría con gusto), tu pareja te deje y no le puedas pegar a nadie.
(Voy a empezar a cobrar un
(Voy a empezar a cobrar un canon por abonar la inspiracion de este blog.)
Solo hare una observacion improductiva:
La redaccion del punto 2 es MUY de TESIS DE INGENIERO! o peor, objetivo de programa de materia de Polimodal!
Estaimado, lo irrepetible no se construye a base de voluntad, mas aun si la voluntad la pone una sola parte.
Siga hablando de los feriados, si?
Besos
La tía es una abierta
La tía es una abierta refutadora de leyendas.
Personalmente prefiero la visión de El otro. Tal vez sea un tanto utópica, pero es bastante más productiva que pensar que se trata de un objetivo imposible por lo cual no vale la pena siquiera molestarse en intentarlo.
Por favor Tía, dele un poco de esperanza a nuestros lectores de vez en cuando.
Nicolás Lelo, no me agradás,
Nicolás Lelo, no me agradás, ni vos ni lo que escribís.
Estaimada tía,Respecto de la
Estaimada tía,
Respecto de la "redaccion del punto 2" es cierto que quizás es demasiado clara y concisa. Al menos me consuela saber que no era mi intención escribir realismo mágico latinoamericano o poesía.
Si no se construye a base de voluntad, ¿cómo se construye entonces, que es lo que todos queremos saber, experimentada señora? Recuerde, por otro lado, que no estamos hablando de construcción de la pareja, sino de la defensa ante embates externos. En estos casos, la iniciativa cae necesariamente en una persona.
Seguiré filosofando sobre los feriados, aunque grandes referentes del marketing me ha indicado que haga exactamente lo contrario.
Muchos más besos
Estaimado el
Estaimado el Other,
Afortunadamente en mi vasta experiencia de señora he sido tan necia que no me he dado cuenta de las amenazas externas (cuando eran reales) y sí me fabricaba las irreales, y está a la vista de todos que no tengo la solución en mi poder.
Mi punto iba a la visión dialéctica de su consejo:
Si uno decide desarrollarse sólo como reacción a una amenaza es probable que se obtengan dos resultados:
- la pareja note este cambio y se divierta jugueteando a celar para sentirse mimada/o; o
- al evolucionar como persona darnos cuenta que el otro es un reverendo pelotudo y que estamos mejor sin él.
Sr. Barón, para darle esperanza a mis lectores uso mi otro blog je, en este soy la señora gruñona que no devuelve la pelota.
Besos y rezos