Instrucciones para mirar la TV

Introducción

Bien sabido es que los medios, como el mundo, están cruzados por intereses. Intereses económicos primero, como bien señalaron los marxistas, e intereses políticos, ideológicos y otros derivados del primero, segundo.

¿Cómo creer en lo que nos dicen los medios?

No es difícil advertir el entramado contradictorio que se arma entre los medios, las empresas propietarias de los medios y el gobierno. Sólo para empezar.

Veamos dos ejemplos:
1. Grupo Clarín se encuentra en disputa con el gobierno por dos temas: fusión de Cablevisión y Multicanal y nueva Ley de Radiodifusión. A su vez, Grupo Clarín posee varios medios, como Canal 13, Radio Mitre y TN, entre otros. No es difícil advertir la complejidad que representa la hipotética existencia de periodistas independientes en el Grupo Clarín, a la hora de analizar el panorama político o el accionar del mismo Grupo.
2. Telefónica tiene su negocio de telecomunicaciones regulado por el gobierno. A su vez, la empresa es dueña de medios como Canal 11. Criticar al gobierno podría significar represalias en las regulaciones telefónicas, verdadero negocio de la empresa. Por el contrario, el medio siempre puede ser utilizado como una herramienta de presión de la empresa.

Los casos expuestos son sólo una gota en el océano.
¿Cómo debemos, entonces, proceder a relacionarnos con los medios?

Instrucciones

El primer paso consiste en olvidar a los medios y concentrarnos en nosotros mismos.
Debemos esclarecer dos cosas:
1. Cuáles son nuestros objetivos y qué información necesitamos para llevarlos adelante.
2. Qué tipo de información nos interesa independientemente de lo anterior, como hobbie o entretenimiento.

Luego, esa es la información que deberíamos recibir y no otra. Sentarnos a hacer zapping, leer algo inservible (como este artículo) o ver algo que no queremos, no sólo nos hace perder el tiempo sino que nos va lavando el cerebro, paulatinamente.

Una vez que esclarecimos lo anterior, procedemos a ver qué segmentos de información satisfacen nuestras necesidades. Para estos segmentos, especialmente para aquellos que nos proveen de información vital para nuestros objetivos, deberíamos realizar un listado de posibles intereses que crucen por la vida del emisor.

Por ejemplo, el periodista Nelson Castro reúnes muchas condiciones para resultar un periodista creíble, pero no hay que dejar de lado que su programa de televisión por cable se transmite por TN, canal del Grupo Clarín y que, a fuerza de monopolio, fue ubicado dentro de la grilla de canales entre el 11 y el 13, los de mayor audiencia.

En última instancia, es uno el que debe decidir, pero basado en la mayor cantidad de argumentos posibles.