El iluminado

Integration of Light - A5

Para mi hermosa hermana Mer, que busca inspirarse para llegar a la claridad, pero también la claridad para poder inspirarse. Bienaventurados son los que no le temen a los dilemas.

Súbitamente tuvo una ráfaga de claridad mental – un momento de inspiración, claro – y le pareció ver todo el universo, abstracto e infinito, en un solo y único punto. Tan pronto como llegó a ese estado, la brisa del desierto lo devolvió a un plano consciente, aunque sin haberle quitado de encima las conclusiones a las que había llegado.

Comprendió que es la determinación la que cambia el mundo y no la verdad ni la mentira, accesorios sin importancia en los que los pequeños hombres se detienen para evitar las decisiones trascendentes.

La mentira y el engaño eran partes necesarias de su cruzada. Razonó que, no pocas veces, estas miserias son partes imprescindibles de un todo; que una verdad necesita, a menudo, de manera irremediable, de la protuberancia de una traición para hacer pie seguro. No había lugar en su revolución para detenerse a lidiar con estas pequeñas faltas; se convenció de que, si algún día llegaran a saberse, le serían perdonadas por otros hombres tan imperfectos como él.

Decidió que su plan cambiaría el mundo para siempre en lugar de esperar a que el cambio llegara por sí solo o de buscar un plan totalmente impoluto e intachable. Se dijo incapaz de lograr esto último y argumentó, como si alguien lo escuchara, que su capacidad sólo alcanzaba para cambiar el mundo de una manera imperfecta y – lo admitía – pecadora.

Creyó en la obra maestra que había edificado en su mente y se entregó en cuerpo y alma a su realización. Recordó que el tiempo del hombre es escaso para toda gran obra y uno no debe detenerse en vacilaciones que no hacen otra cosa que alejarnos, relativamente, del resultado final.

Supo que, más temprano que tarde, debería enfrentar la muerte. Lo asumió con el rostro casi tieso, con todo el estoicismo que un humano puede ofrecer, tan escaso y, quizás por eso, tan inspirador. Esa posibilidad no sólo era inevitable, sino también necesaria.

Más temor que pensar en la muerte le causó la idea de fracaso. Sudó con sólo pensar en la posibilidad de entregar su vida en vano. Intentó, sin éxito, apartar este escenario de su visión. Se volvió para enfrentarlo y señaló que un fracaso – lo dijo con firmeza, como para no ocultarlo -, no sería importante, pues en ese caso daría la vida en su ley: entregándola por otros hombres.

Luego de repasar las grandes líneas de su plan se sintió en paz, como realizado por anticipado. Se preguntó si la verdadera realización no sería, en verdad, entregarse totalmente, aun antes de hacer nada, dejando a la acción posterior en un plano secundario. Claro – se insistió -, abandonarse al destino, borrando la posibilidad de elegir otros caminos.

Se sitió feliz y pleno al saber que el sentido de su vida, ese que tantos hombres buscaban sin suerte ni consuelo, estaba resuelto. Decidió sintetizar esa sensación de felicidad a crédito en una máxima: “Bienaventurado soy, pues creo sin haber visto todavía”.

11 Comentarios

¿Vas empezar un culto

¿Vas empezar un culto ofreciendo llevar a los iluminados a Felicidonia?

Por cierto, ¿dónde quedó el botón para loguearse al blog?

Saludos

www.merofondo.com.ar/user Lo

www.merofondo.com.ar/user

Lo de Felicidonia fue muy creativo de su parte. Me gustaría ir alguna vez. Aunque sea en una visita guiada.

Es del capítulo de los

Es del capítulo de los Simpsons donde aparece la secta de "El Líder". Ojala fuese tan creativo como los guionistas de los Simpsons de antaño.

No, yo no. Pero quizás El

No, yo no. Pero quizás El Iluminado sí lo haga. O ya lo haya hecho.

Tremendo artículo. Me

Tremendo artículo.
Me gustaría referirme a la parte de la muerte y el fracaso. En mi opnión nunca se fracasa totalmente en algo que se hace desde el corazón. No quiero sonar empalagosa pero todo lo que uno intenta también tiene un lógro escondido.(basta de la mentalidad de "Cebollitas Subcampeón")
Hoy en día luchar por una causa es a mi entender es una de las mejores maneras de vivir. La constancía es una virtud para envidiar.
En cuanto a la iluminación...Que decir... Hay mil películas y libros basados en eso. Una persona cualquiera que por un segundo conoce el sentido de la vida. Me gustaria creer que puede ocurrir pero lo dudo bastante.

Objetivamente hablando, este articulo por momentos me parece demasiado filosófico o producto de alguna sustancia. Como diría El Gran Capusoto "está hablando del faso".

Está muy bien que trates de

Está muy bien que trates de rescatar lo filosófico, pero creo que desde el primer momento pensaste "está hablando del faso". Es más, en verdad pensaste "está hablando del fasoooooooooooooooooo".

Efectivamente, está hablando

Efectivamente, está hablando del faso. O de alguna película protagonizada por Denzel Washington. Prefiero la feliz penumbra de las cosas simples.

Excelente. Sin embargo no

Excelente. Sin embargo no estoy seguro si lo importante es encontrar el destino o pesa mucho más el camino a través del cuál se espera llegar a él.

El iluminado está en paz por el destino que eligió? Porque si después no se mueve a la larga se le va a apagar la lamparita.

Buena pregunta. No sé si está

Buena pregunta. No sé si está en paz, creería que no. Creería que cree no tener otra opción de dejar todo por su causa. Pobre Iluminado.

Creo que no hay nada que nos

Creo que no hay nada que nos acerque más a la plenitud, como la de saber cuál es el sentido de nuestra vida.

Así como en este artículo escalofriante, Jesús finalmente cree sin haber visto.

Creo que creer sin haber

Creo que creer sin haber visto es una de las cosas más nocivas que han aquejado a la humanidad.

Si se unen a mi culto les digo por qué.