El arrepentiemiento y la consecuencia
Como ocurre en la excelente película V de Venganza, la culpa, el arrepentiemiento y las consecuencias se enredan en cuestiones filosóficas difíciles de dilucidar. Un deselance posible de este complejo entramado de relaciones puede verse en el minuto 9.30 del video adjunto, que muestra un fragmento de la película.
Todos cometemos errores por ser humanos. Nadie está a salvo. Y no podemos cambiar lo que hemos hecho.
Lo interesante es cómo nos comportamos después, cuándo sí podemos decidir cómo procederemos para sobrellevar nuestra equivocación.
Supongamos que las consecuencias de nuestro error son irreparables y que hemos sido castigados por ello. Y más aun, que hagamos lo que hagamos no lograremos impedir ni las consecuencias ni el castigo. ¿Deberíamos arrepentirnos? Claro que sí, no hay dudas de ello.
Supongamos ahora que nuestro error ha sido a raíz de nuestro equivocado oportunismo y que hemos obtenido ventajas desleales gracias a él, además de las antes mencionadas consecuencias irreparables y castigos. ¿Deberíamos arrepentirnos? Claro que sí, pero...
¿Qué hacer con las ventajas desleales obtenidas? Al parecer, deberíamos renunciar a ellas. Pero... ¿para qué?¿acaso servirá para evitar las consecuencias y el castigo? No, no servirá para eso. Pero servirá para confirmar que nuestro arrepentiemiento es genuino. Más aún, todo lo que hagamos para confirmarlo será de lo más valioso, aun cuando no haya consecuencias prácticas visibles.
El arrepentimiento genuino es lo máximo que podemos hacer ante una equivocación. Hagámoslo.