Desnudos al escribir

Qué es escribir

Escribir no es otra cosa que reflejar en palabras lo que concebimos en nuestra imaginación. Algo parecido, entiendo, ocurre con todas las demás ramas del arte.

Quizás sea por eso que muchas personas temen escribir y, más aún, publicar lo que escriben: podrían enterarse, por reflejo, de lo que es su imaginación y/o su capacidad de plasmarla materialmente. Y lo que es peor: los demás podría enterarse de ello. La buena (o mala) noticia es que los demás se dan cuenta de todas formas; además, negarse a publicar algo no hace más que invitar a las suposiciones negativas sobre el material oculto.

Una imaginación pobre conduce, necesaria y ciertamente, a escritos pobres. Una imaginación brillante, por el contrario, conduce a escritos inciertos. Pueden ser brillantes o pueden no serlos, nada está garantizado. Ejemplos de esto pueden hallarse en algunas de mis personalidades múltiples, capaces de concebir maravillosas fotografías, pinturas y escenas de películas, pero absolutamente incapaces de plasmarlas, al menos por el momento, en algún material concreto.

Lo importante del punto es que si uno escribe algo pobre, no pueden sacarse conclusiones sobre el autor. La cuestión se complica cuando el escrito pobre es el número cuarenta de una serie de escritos pobres.

A la inversa, se deduce algo más interesante que importante: un escrito brillante difícilmente provenga de un autor no brillante.

Cómo escribir

Redondeando la idea, existen dos cosas importantes para poder escribir bien:

  1. Tener una buena imaginación, que genere ideas interesantes
  2. Tener la capacidad de plasmarla en palabras.
  3. Por supuesto, en este blog carecemos de ambas, pero al menos aspiramos, si no a tenerlas, a que al menos no se note.

En palabras del siempre fresco y brillante Oscar Wilde: “No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo.”

No es difícil identificar escritos llenos de buenas ideas con un estilo pobre ni, por el contrario, escritos sin ninguna idea, pero llenos de estilo y recursos estilísticos.

El escritor

Un escrito habla mucho sobre su autor, muy a mi pesar, dado que es el fiel reflejo de su forma de pensar. Habla acerca de cómo el autor elige, ordena y encadena las palabras para tratar de transmitir su idea.

Un caso interesante es el que nos plantea Borges, cuando asegura que los personajes de una historia están limitados por la imaginación del autor, de lo que se deduce que de un autor mediocre sólo pueden surgir personajes mediocres. ¿Cómo podrían los personajes concebir cosas que el autor no?

Los beneficios de escribir

La escritura, como ejercicio de reflejo del pensamiento, tiene beneficios sobre este último, ya que nos ayuda a darle forma al mismo para una correcta comunicación hacia los demás. Si no tuviéramos la necesidad de comunicarlo, probablemente no trabajaríamos tanto un pensamiento.

El beneficio también es inverso. La relación es, como ya debe haber deducido el lector, dialéctica. Pensar nos ayuda a escribir mejor. Escribir nos ayuda a pensar mejor. No escribir, por el contrario, no nos ayuda a nada. Y no pensar, mucho menos.

Conclusiones

Releyendo el artículo, estoy inconforme. Podría haberlo hecho mejor. Sin embargo, les he dado las herramientas para que me descubran. Un pésimo negocio.

Me queda, al menos, un consuelo dolinesco: “La mayoría de los artistas después de haber hecho algo más que una sensación de dicha sienten arrepentimiento o insatisfacción. La sensación de que hubieran podido hacer algo mejor o, peor todavía, la sensación de que no hubieran podido hacer algo mejor.”

Y ya que hemos traído a Dolina.

¿Por qué escribir?

“La principal diferencia entre el artista y el publicitario me parece que debe buscarse en lo que se propone cada uno de ellos. Hay en el artista una cierta fatalidad. Yo no creo que el artista escriba para complacer a sus sobrinos o para ganar algún dinero, aunque hay artistas que lo hacen, naturalmente. Sino que yo creo que el artista hace lo que hace porque no puede evitarlo. No puede evitarlo, le juro que no puede evitarlo, ¡no puede evitarlo!. El escritor de ningún modo halla placer escribiendo. Es posible que un músico que toque o que componga encuentre algún placer en su actividad. Un escritor le garantizo que no y muchos artistas tampoco. Un escultor, imagíneselo Ud. a Miguel Angel pintando la Sixtina, Ud. me dirá "pero Miguel Angel no tuvo más remedio que hacerlo porque lo habían contratado..." No podía evitarlo, no podía evitarlo. Naturalmente, el publicitario no tiene ninguna de esas fatalidades en su espíritu. El artista está describiendo su alma porque no puede menos que describirla. No importa aquello que escribiere o pintare. Dice Sabato "cuando vemos estos girasoles amarillos que pintaba Van Gogh, no estamos obteniendo mucha noticia sobre la agricultura en el centro de Francia, pero si estamos obteniendo noticia del alma de Van Gogh". El artista esta vinculado con su obra, ella se le parece, especialmente si se trata de un artista romántico.”

1 Comentarios

Brillante. Por supuesto, me

Brillante.
Por supuesto, me refiero a Dolina.