Cosas que pasan en la educación VOL I

Hace ya 4 semanas, en la clase de Prehistoria se presentó la nueva suplente después de 2 meses sin profesor. La titular de la cátedra es arqueóloga (o arqueoloca para los conocidos) y se fue a excavar unos huesitos por Mérida, España con una beca del Conicet y nos dejó. (¡Bien por ella!)

Todos esperábamos a “la nueva” expectantes de que sería de nosotros, aunque en realidad solo nos interesaba saber si promocionábamos con las notas anteriores o no. Esta dama de unos 50 años y de procedencia paraguaya (dicen por ahí) esa misma mañana, ganó su apodo de Catherine Fullop por su acento y su estúpida manera de dirigirse hacia nosotros, adultos, futuros profesores de historia.

El caso es que si bien teníamos expectativas, la verdad es que en octubre nadie pretendía aprender mucho más por obvias razones (cansancio, stress, neuronas de vacaciones)

La señora G. se presentó tirando todos sus títulos, postgrados y masteres sobre su escritorio, lo cual es bastante normal en el ambiente. Comenzó su clase desarrollando temas interesantísimos (al menos para mi) como es el poblamiento de América: si fue a pie, cuántos llegaron, de dónde, por qué y otras cuestiones que no vienen al caso.

Pero al tomar confianza "mostró la hilacha", y de a poco NOS DIMOS CUENTA. Era una docente más perteneciente al grupo denominado “los del librito en mano”. De un momento a otro dejó de esconder lo que tenía sobre su escritorio. Si, eran sus apuntes. Lo que es peor, leía todo descaradamente en tono de lectura y hasta usaba los conectores que había escrito en su resúmen la noche anterior (¡nada de cuadro sinóptico!). La escuchamos y además de tener que soportar que un viernes a las 8 am alguien se coma todas las “S”, había que tomarse el trabajo de entender su letra casi jeroglífica sobre el pizarrón.

Debo reconocer que al ver como venía la mano me ausenté un par de clases, quizás con la esperanza de que al volver, ella ya hubiera aprendido su lección y dejara de ojear sus anotaciones. Por desgracia no fue así. Llegué a mi segunda clase y ahí estaba. Su hermosa carpeta escrita a mano en color azul, con resaltados amarillo fluo en los títulos y esas cosas. Me senté, me acomodé y me dispuse a disfrutar de la clase a la que ya había decidido tomar como un show triste y gratuito que el profesorado me tenía reservado. Leyó toda la clase, pero esta vez no actúo más, finalmente se dejó llevar y comenzó a reconocer sus falencias con frases como “La verdad que de eso no tengo ni idea” o el hit “No me pregunten por los lagos porque no me los estudié”.

Ahora yo me pregunto: ¿era necesario?; si no lo sabía, ¿Para qué lo dice?; y lo que es peor: ¿Acaso cree que está en el colegio dando un exámen oral? (además, me pregunté ¿Por qué a mi?? Pero supongo que la respuesta es: Porque vivís en Argentina, ahora callate y jodete)

No puedo terminar mi anécdota sin citar al Los Simpsons, quienes han basado un capítulo en esta temática. Disfruten y reflexionen

4 Comentarios

Querida Róséttá, sinceramente

Querida Róséttá, sinceramente no creo que sea al azar, estoy casi seguro de que es la manera que tiene la Universidad de enseñarle a los futuros profesores lo que NO tienen que hacer. Debe haber cámaras ocultas para ver quién se muestra interesado en este método de enseñanza.

A tus ojos es una profesora aburrida y poco pedagógica, pero en realidad debajo de su piel canela se esconde una espía de alumnos la peor calaña.

Saludos!!

Señor Oti, comenzaré a mirar

Señor Oti, comenzaré a mirar con desprecio todos los artefactos eléctricos ya que todo puede ser un posible ojo del Gran Hermano de la educación.

Querida Noe Rosetta, ¿que

Querida Noe Rosetta, ¿que decir?. Solo comento el comienzo de tu brillante diagnóstico: desconfiá, siempre desconfiá de los que te tiran sus títulos y credenciales sobre la mesa. Como así también desconfiá de los inconmensurablemente eruditos y enciclopédista. Es la mejor forma de justificar sus falencias: "con el aval de las instituciones, no de las personas".
La formula es vieja y muy sencilla: Nadie puede explicar lo que no entiende o no sabe.
Lo reconfortante de todo esto es que Uds. lo ven, lo razonan, lo critican constructivamente o destructuvamente (no viene al caso). Un bravo por eso, que demuestra que a pesar del sistema no todo esta perdido.
Un abrazo

Ojalá sea como dice querida

Ojalá sea como dice querida anónima... Porque sino estamos en el horno..