Comer carne el viernes santo
La Iglesia y sus fieles se esmeran en continuar perdiendo adeptos a pasos acelerados. El último ejemplo lo constituyen las aseveraciones del Papa en Africa, acerca de cómo el uso del preservativo empeora la mortal epidemia de sida que sufre esa pobre gente.
En este caso propongo que analicemos un poco la costumbre cristiana de no comer carne el viernes santo, evocación del último día en que Jesús estuvo junto a nosotros.
Coincidirán conmigo en que no se trata de un acto deliberado de boicot contra la carne vacuna, ese noble alimento, sino un acto de recogimiendo y moderación en un día tan funesto para el Hijo de Dios y, se supone, para sus seguidores.
Ocurre que los seguidores del Hijo de Dios eligen interpretar el mandato de "no comer carne" al pie de la letra y, en lugar de ello, organizan grandes comilonas de todo tipo de alimentos, desde jugosas frutas y verduras hasta el más pesado de los alcoholes, pasando por los más gulosos dulces que se puedan imaginar. Estas comilonas suelen extenderse desde la picada inicial, a eso de las 11 am, hasta el Don Pedro final, cerca de la medianoche, luego de un día entero de banquetes palaciegos.
Pero no oses, oh traidor al Hijo de Dios, comer ni una gramo de carne, pues te pudrirás en el infierno "y rechinarán tus dientes" a lo largo de toda la eternidad.
Asimismo, existen letrados mensajeros de la palabra de Dios que conocen al pie de la letra las complejas clasificaciones de la carne. El pescado y el pollo, por ejemplo, se consideran "carnes blancas" y por lo tanto pueden ser consumidas. En esa categoría también entran, entre otros, la liebre. Sin embargo, no hay claro acuerdo sobre otros animales como el caballo, la foca y el cordero.
De más está decir que poco importa el Hijo de Dios y su sacrificio por la humanidad.
Los ateos serán acusados de sacrilegio por comer una hamburguesa (aunque es discutible si realmente contiene carne), sobretodo cuando pregunten a los cristianos cosas como las siguientes:
- ¿Dónde está el recogimiento de darse el lujo de grandes manjares sin carne?
- ¿Cuál es el sacrificio de comer un kilo de pollo, un kilo de helado y un litro de vino?
- ¿Por qué no ser consistente y plantearse un verdadero sacrificio, aun inútil, como no fumar los fumadores, no comer NADA durante el día, realizar una acción de caridad, etc?
- ¿Qué pensará el Hijo de Dios del accionar actual de sus seguidores?
No pido sacrificio, sino coherencia.
Si es cristiano, haga sacrificio.
Si no lo es, vayamos todos a tomar una copa!

Bueno, vayamos por partes. Lo
Bueno, vayamos por partes.
Lo de rechinar los dientes por toda la eternidad me sonó un poco brusco. Además, yo lo hago todas las noches... ¿Qué habré hecho en la otra vida, no?
Otra cuestión que usted propone es la hacer un sacrificio cualquiera y dejarse de joder con la carne. Le cuento que de joven yo solía ser parte de una iglesia cristiana y entre un grupo de flacos comíamos carne igual pero dejábamos de hacer otras cosas que nos gustaban en su lugar. Creo que por acciones como esa nos rajaron, pero mi conciencia sigue tranquila.
Coincido plenamente con el tema de las carnes. La carne es carne y punto. Basta de eso de los colores: blancas, rojas, amarillas, negras... En ese caso: ¿no estaríamos discriminando?
El pobre pescado o la gallina que matas sufren igual que la vaca. Nunca entenderé eso...