Cerdo, animal impuro
Siempre quise comentar el caso del rabino judío Pinjas Sudri quien, luego del simpático y recordado discurso de la presidenta Fernandez, señaló que el cerdo es en realidad “un animal prohibido e impuro”.
La verdad es que luego de pegarle en tantos artículos a la Iglesia Católica, sería injusto no aplicar la misma vara al caso de esta costumbre judía.
Tal acusación contra el pobre e indefenso cerdo, claro, no fue sin justificación. Al desarrollarla, Sudri recordó las reglas del judaísmo para definir si un animal es puro o impuro. “En primer lugar, el animal debe ser rumiante y en segundo debe tener las pezuñas partidas. Todos los animales que no cumplen las dos condiciones son impuros y no aptos para ingerir en ojos de aquellos que respetan el kashrut”.
Debemos reconocer en la cultura judía una gran creatividad a la hora de definir las reglas. Hubiera sido muy interesante haber estado presente en el momento en que se definió una regla tan importante.
No conforme con eso, nos sigue explicando: “El cerdo es de los “peores” animales para el kashrut. Debemos partir de la base de que tiene una de las dos señales. Tiene pezuña partida, pero no es rumiante”.
Oh no! Pezuña partida!
Para redondear una exposición brillante, concluye: “El cerdo es uno de los peores animales que hay “porque engaña. Por fuera parece kosher, por dentro no lo es. Y esto aplica perfectamente a la vida de los seres humanos”.
Finalmente, y en ésta lo acompaño, nos dice: “Reflexionemos sobre esto”.

En respuesta a este ataque,
En respuesta a este ataque, la presidente aclaró "No se hagan los rulos", solapadamente, como para distinguir quién es kosher por fuera y quién no.
Buen redondeo: "reflexionemos
Buen redondeo: "reflexionemos sobre esto"
Pinjas Sudri: ¿Qué carajo es "kosher"? La frase "por fuera parece kosher, por dentro no lo es..." me amedrenta.