Cantar victoria
Cantar victoria consiste en hacer público un triunfo. Esto no tendría mayor trascendencia si no fuera porque el ser humano, preso de su ansiedad, muchas veces hace público su triunfo sin antes haberse asegurado el mismo. Es lo que el saber popular (o vaya a saber quién, ¡qué importa!) ha dado en llamar “cantar victoria antes de tiempo”, lo cual transformado en consejo queda: “no cantar victoria antes de tiempo”.
Ese salto al futuro que es “cantar victoria antes de tiempo” muchas veces se convierte en bochorno al confirmarse que la victoria no era tal. En esa situación, el presunto triunfador se transforma en el “hazme reír” número uno.
Pero las consecuencias no se terminan en el ridículo y pueden pasar a mayores. Repasemos uno de los casos más conocidos: el de Lidia Satragno, más conocida por el simpático nombre de Pinky.
Dice Clarín del caso Pinky: “Durante la noche, mientras el entorno de Pinky aseguraba que recurriría a la Junta Electoral bonaerense para discutir voto por voto si la diferencia mínima persiste, hubo enfrentamientos entre los seguidores de ambos candidatos en el centro de San Justo. La Policía debió intervenir en los disturbios y, aunque hubo algunos disparos y roturas de vidrieras, hasta el cierre de esta edición sólo había algunos heridos por golpes y pedradas”.
Pero el caso Pinky daba aun para más y aun restaba lo peor: romperle el corazón al ex La Momia. Relata Clarín, conmovedor: “Los militantes llevaban cascos de obrero y la leyenda Pinky. El cotillón se lo había repartido Oscar Demelli, ex La Momia, según él, y puntero de Melchor Posse, según la misma fuente. Su camisa chillona abierta hasta el ombligo mostraba un crucifijo y contrastaba con la formalidad del diputado Rodolfo Terragno, quien se abrazaba con su amiga Lidia Satragno convencido de la victoria”.
Finalmente, para superar la congoja del caso ex La Momia, veamos lo que le pasó a este pobre arquero de fútbol:
En este caso podemos apreciar claramente el ridículo.
¿Qué otros casos recuerdan? ¿Qué otras consecuencias se producen? ¿Qué deberíamos hacer para evitarlo? Estas son preguntas que sólo Dios o los comentaristas saben.
Las normas contables
Las normas contables generalmente aceptadas (GAAP en inglés) ya se encargaron de ese tema. Los resultados negativos se contabilizan cuando se toma conocimiento de ellos (alta probabilidad de realización) y los positivos cuando se realizan efectivamente.
Aplicado al ejemplo del penal, el arquero debería haber hecho una previsión por un gol en contra cuando conoció la decisión del árbitro, pudiendo luego deshacerla si la pelota no terminaba dentro del arco. Lo cual increíblemente demuestra que un penal atajado no es un resultado positivo, sino uno neutro.
PD: de todas formas, no lo informen a Clarín así no cambia el puntaje del Gran DT por penal atajado.
Precisísimo ejemplo. Por fin
Precisísimo ejemplo. Por fin llegó el día de usar todo eso que te enseñaron en la facultad.
Copa Davis 2008: final
Copa Davis 2008: final Argentina-España en Mar del Plata. Los argentinos estabamos con mufa porque no era lo mismo salir campeones del mundo ganandole a una España sin Nadal. Finalmente perdimos. Sin Nadal.
Quizás no importe que sea
Quizás no importe que sea mentira, ni el ridículo. El sentimiento de GANADOR/A, es algo que todos queremos experimentar alguna véz...
VIVA LA GENTE QUE FESTEJA LAS DERROTAS COMO SI FUERAN VICTORIAS! Y LAS VICTORIIAS CONO IDEM!
Aunque no lo entiendo bien,
Aunque no lo entiendo bien, no veo mal que la gente festeje sus derrotas. El problema es cuando festeja victorias que no son y luego, refutadas por la realidad, quedan en ridículo y lloran.
¿Cómo evitarlo? Cuando
¿Cómo evitarlo? Cuando realmente alcancemos la más profunda de las victorias, la victoria de nuestro interior, la victoria de habernos dominado, no necesitaremos recurrir a las bajezas de "cantar victorias antes de tiempo"
buuuuuuuuuuuuu
buuuuuuuuuuuuu
Es verdad... para qué cantar
Es verdad... para qué cantar victoria?
En el mismo sentido, el final
En el mismo sentido, el final de un partido de basketball:
Para los que no entienden, los de blanco (creo que son croatas y los de azul serbios, algo así como Argentina - Brasil de la ex-Yugoslavia) van perdiendo por un punto cuando falta un segundo. Aciertan un doble y saltan todos a festejar con el técnico, sin reparar en que todavía quedan 6 décimas por jugar...
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Impresionante, realmente de
Impresionante, realmente de película!