Cómo elegir una carrera universitaria
Elegir una carrera universitaria suele ser un grave problema. Un bajón.
Uno no entiende nada y el sistema pretende que uno resuelva su vida. Lo bueno es que esta es una manera, un poco brusca, eso sí, de empezar a entender.
El sistema educativo no suele ayudar. Con suerte un test vocacional. Sería mucho más interesante que hubiese una materia, en quinto año, dedicada a charlar durante todo el año acerca de la elección de la carrera. O, al menos, un profesor díscolo que haga de su materia una de ésta naturaleza.
Lo importante, en cualquier caso, es comprender que un test, un pedagogo o lo que sea, no puede saber mejor que nosotros lo que queremos. Pensémoslo: ¿quién sabe más sobe mí: esa señora que me vio dos veces y me hizo unas preguntas o yo?
En general, los mayores no resultan de mucha ayuda. Pero debemos admitir que hay muchos y resultan una inagotable fuente de opiniones. Tratemos, entonces, de concentrarnos en personas a quienes admiremos profesional y, sobretodo, personalmente.
Porque ahí está la cosa. La carrera no es un fin. Es un medio. El fin es uno mismo como persona. La pregunta fundamental es: ¿quién quiero ser? Luego, una vez definido quién quiero ser (lo más difícil y lo más fundamental), sí viene la pregunta conocida: ¿qué carrera debo seguir?
La persona no puede depender de una carrera. Debe ser al revés. Muchos de los grandes héroes de la historia no han seguido carreras. Muchas de las personas más admirables de la historia no han seguido carreras. Muchas de las personas más ricas (si apuntamos bajo) de la historia no han seguido carreras. ¿O sea que no hay que estudiar? No. La carrera es una formidable herramienta que, en la mayoría de los casos, apuntala nuestro proyecto de persona.
Por alguna razón, nadie nos pregunta quién queremos ser, pero todos nos preguntan qué carrera vamos a seguir. Supongo que al sistema capitalista le interesa más tener contadores que héroes.
Todo muy lindo, pero qué hago
La situación es difícil, pero se puede. Pensemos en cómo queremos vernos en el futuro, sea lo que sea, aunque sin perder la seriedad del asunto. Se trata de nuestra única vida. A menos que seamos hindúes; en este último caso, recomiendo dejar de leer este artículo y elegir cualquier carrera… total… ¡qué importa!
Una vez que tenemos esa visualización, no debería ser difícil saber si se está más cerca de la medicina que del automovilismo. Si no se puede hacer esa diferenciación, dejar de leer este artículo y solicitar un empleo en McDonalds. Urgente.
Siguiendo esta idea, intentar acercarse a lo más posible a un área. Por ejemplo, quizás nos damos cuenta que debe ser dentro de las Ciencias Naturales. ¿Más cerca del clima o de la cirugía cerebral? Y así, sucesivamente.
Una vez que nos acerquemos lo suficiente, conseguir información sobre todas las carreras que están abarcadas en esa área. Si todas nos interesan, tenemos un problema dulce: será cuestión de investigar hasta elegir una.
Si ninguna de ellas nos interesa, es posible que nos hayamos equivocado en el camino, y quizás nos convenga volver a subir a las ideas generales, para luego comenzar a bajar nuevamente.
Si esto no funciona luego de cuarenta veces, estamos en problemas. Por supuesto, no sería noble de mi parte enviar a un McDonalds a alguien que ha hecho esto cuarenta veces y no ha llegado a una conclusión. Aun cuando es lo que indican los manuales. Estamos ante una persona que quiere saber lo que quiere y no vamos a soltarle la mano ahora. No vamos a enviarla al muere. Sin embargo acá acaba mi capacidad, sólo me quedan dos ideas:
- Impriman el proceso arriba expuesto y discútanlo con sus amigos.
- Lean los comentarios a este artículo, donde personas sabias e íntegras (a excepción del sujeto llamado Barón) como las que escriben en el Mero Fondo les darán consejos adicionales.
En un próximo capítulo, intentaremos abordar, si la inspiración lo permite, las diferencias entre la universidad pública y la privada. Por lo pronto, ante la duda, pública.
También, en otro próximo capítulo, nos preguntaremos si existen contadores, odontólogos y/o traductores a los que realmente les apasiona ser contadores, odontólogos y/o traductores.
Yo elegí mi carrera porque su
Yo elegí mi carrera porque su número correspondía con el de mi cumpleaños. Era una señal divina. De todas formas, aparentemente, Dios me odia.
¿Por qué lo odia su Dios,
¿Por qué lo odia su Dios, Barón?
Entiendo que la gente lo odie... pero su Dios, me llama la atención...
Porque eligió para mí una
Porque eligió para mí una carrera por demás decepcionante.
Dios, ese panqueque... de que
Dios, ese panqueque... de que lado esta los dias de examenes? ehh ehhh ehhhh
Bueno, eso depende del
Bueno, eso depende del espacio vectorial que tomemos como base...
La verdad es que ayer me estuve mentalizando toda la noche para hacer frente a la profunda reflexión prometida y... bueno, tú sabes