Cómo elegir un regalo

Elegir un regalo no es una cuestión trivial. Y no lo es tanto por que se trate de una actividad compleja, sino por la ignorancia que padecemos acerca de su naturaleza, sus fines y sus medios.

Pocas veces nos preguntamos seriamente por qué hacemos un regalo, lo cual no es extraño: no nos cuestionamos acerca de nuestras vidas, menos vamos a hacerlo por un regalo.

Pero, ¿por qué hacemos un regalo? ¿cuál es su objetivo?

Básicamente existen dos posturas principales, que nuclean a las dos grandes mayorías. Por supuesto, ambas posturas son falaces.

La primera sostiene que uno debe regalar algo que sea del agrado del agasajado. El razonamiento es el siguiente:

  • Pepi quiere este objeto.
  • Yo regalo a Pepi este objeto.
  • Luego, Pepi me quiere.

La segunda sostiene que, por el contrario, el regalo debe identificarse unívocamente con el que regala, ya que se otro modo el regalo se transforma en mera mercancía. Por lo tanto, no importa que Rolo haya perdido sus piernas en aquél fatídico accidente, estos zapatos me representan así que ahí van.

El problema de la primera de las opciones es que a los ojos del agasajado únicamente le hemos ahorrado un gasto ya previsto. Pepi no nos recordará al utilizar el objeto, pues el mismo carece de elementos que nos representen.

La segunda opción resuelve el problema de la identificación, pero no contempla el caso de que Rolo jamás tendrá oportunidad de recordarnos, ya que dificilmente pueda beneficiarse de nuestros zapatos, a menos que los exponga en la biblioteca del living.

La solución es, como siempre, una síntesis de las anteriores. La relación entre dos personas no está definida por las personas sino, justamente, por la misma relación. Las dos personas producen una relación única y curiosa, que las une.

El objetivo del regalo debe ser, en definitiva, fortalecer esa relación, contemplando en el mismo sus particularidades.

¿Qué me regalarían, entonces?

5 Comentarios

"Según este profesor, el

"Según este profesor, el problema radica en que gran parte de los regalos no son realmente deseados. Es decir, no son lo que uno elegiría para sí mismo si dispusiera del dinero. Gastar $ 100 en algo que el obsequiado no quería tanto y para lo cual estaría dispuesto a pagar solamente $ 50 implica que la otra mitad del valor simplemente se ha perdido."
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1335702

Yo quiero decir que todo bien

Yo quiero decir que todo bien con tu clasificación regalera pero yo cuento con la mía personal. Para mí habría al menos tres clases de regalos, mirá:

Regalos de compromiso: Aquellos regalos que se hacen frente a una "ocasión especial" (léase cumpleaños, aniversario, recibimineto, nacimiento o lo que se te ocurra). Dado que estos regalos suelen cumplir con una función especial, la de sacarnos del brete de es el cumpleaños de X entonces "qué mierda le regalalo" o su variante "yo no sé para qué me gasto, si igual esta mina cambia todo".

Ahora bien esta no es la única categoría de mi taxonomía, sino que también hay otras dos.

Regalos pensados: Dícese de aquellos regalos buscados, engendrados, nacidos del más profundo pensamiento en la persona regalada. "Pensé, pensé y pensé y creo que esto es justo para vos".

Regalos al pasar: "Mirá, pasé por este lugar, vi esto que me hizo acordar a vos y te lo compré" (Puede que haya o no haya motivo, pero el factor casualidad es importantísimo en los regalos de esta clase.)

Si me preguntás a mi, te digo que mi preferido es el tercero, aunque claramente acepto reglaos de todo tipo sin importar clase, sexo, credo religioso o inclinación polítca del mismo.

Ah! Y en cuanto a Rolo yo creo que claramente se acordaría de vos .... al menos por carencia de tacto.

Me identifico más con la

Me identifico más con la taxonomía de Andre, querido El Otro.

Sin embargo, he pensado en el regalo para Usted, pensé, pensé y pensé y creo que esto es justo para vos: Helos aquí a los zapatos del Rolo para que vos no tengas que perder tu valioso tiempo. Vienen con un manual de "Técnicas para pulir el tacto".

Yo no entiendo la costumbre

Yo no entiendo la costumbre en las oficinas que el que cumple años tiene que llevarle algo al resto. ¿Cómo se tergiversó todo al punto que, encima que cumplo años, tengo que hacer regalos?

El colmo se dió en mi último cumpleaños, cuando en el mail oficial de la empresa felicitándome, escribieron mal mi apellido. Mi respuesta a tamaña afrenta fue:

"Gracias, pero me parece que en mi apellido no hay ninguna 'ñ'".

Dicha respuesta fue posteriormente reenviada a todas las personas de la empresa, para evitar confusiones futuras. Irónicamente terminé recibiendo más mails acusándome de "ortiva" que saludos por mi cumpleaños.

Sé que es super colgado pero:

Sé que es super colgado pero: ¿Por qué "Pepi"? ¿és acaso un mensaje subliminal para que deje de consumir Coca Cola?