Apología de Gran Hermano (el programa)

La idiosincrasia del intelectualoide porteño promedio se basa en leer dos libros y desde ahí pararse en un pedestal (generalmente una cajita de cartón de algún supermercado chino) para mirar con desprecio a los demás. Creen haber visto la luz y no pueden compartirla con la plebe salvo con frases memorizadas como una letanía. Entre los pocos pensamientos que pueden hilvanar por su cuenta figura el “¿En serio ves Gran Hermano? ¿Ese programa de mierda?”. Pues aquí vengo yo señores a decirles “sí, lo veo porque es un gran programa y voy a explicarles por qué”.

Por si alguien no lo sabe aún, el juego consiste en encerrar en una casa por un período de aproximadamente 4 meses a un grupo de desconocidos, observados durante las 24 hs., y obligarlos a eliminarse entre sí en pos de un premio monetario al final del ciclo. Situación que (más allá de toda especulación acerca de la producción) se espera que exponga los instintos más básicos del ser humano para sobrevivir, en primer lugar, y luego competir por ser el ganador. Aquellos que no soporten, tienen vía libre para retirarse voluntariamente.

Si hasta este punto todavía no cayeron, les tiro una punta: esta situación es asimilable a lo que ocurre en cualquier ámbito de la sociedad: trabajando en una empresa, manejando su propio negocio, en un grupo de estudio, en un casting, en una entrevista de trabajo, en el transporte público, en un boliche, hasta dentro de un grupo de amigos, en un país. Psicosociología de las organizaciones. Dinámica de grupos.

Al principio, como es esperable, todo es alegría y excitación por la nueva experiencia. Todos son geniales y se llevan de maravillas. Pero pasada una semana, cada uno debe elegir a dos personas para que se retiren. Y eso significa olvidarse de lo geniales que son y empezar a pensar en el propio interés. Toda una metáfora social. ¿Qué conviene? Eliminar primero a los débiles es la opción fácil, pero la lógica indica que para triunfar, primero uno debe deshacerse de aquellos que representen una amenaza real a las posibilidades propias. En la vida real, no alcanza con ser el mejor en algo, hay que generarse oportunidades de demostrarlo y a la vez convencer al “público” de que no sólo soy el mejor, sino que soy mejor que mi competidor. Esto, claro, si uno decide ir por el premio final.

Existe otra categoría de “participante”: el de relleno. Aquel que sabe que no puede ganar el premio mayor y cuya única arma de supervivencia es, paradójicamente, ser débil. No representar una amenaza supone ser protegido por alguno de los líderes, al que adorará y será leal hasta que deba irse de la casa. Al líder le conviene, al mismo tiempo, para sustentar su poder desde las bases. Es la masa, que confía su vida ciegamente a aquel al que cree más fuerte.

Como en la naturaleza también, existe el “falso débil”. Este ser (muchos dirían “despreciable”), gana la confianza de algún líder y se convierte en su férreo defensor mientras al mismo tiempo negocia con el bando contrario. Socava lentamente su poder a base de comentarios para finalmente, enfrentarlo cuando ya lo ha debilitado y jurar fidelidad al otro grupo. En este grupo tiene un papel preponderante el sexo, que suele ser el punto débil de muchos participantes (recordar el encierro).

El grupo se completa con los compañeros de aventura de los líderes (leales de verdad), algunos desorientados, tipos que quieren hacer una jugada individual sin aliarse a ningún otro, los retraídos, los que buscan fama (saben que aún sin ganar el premio final pueden generar ingresos), los que nadie recordará, los que habrán encontrado al amor de su vida y los que seguirán juntándose en algún asado luego de terminado el experimento.

Y quien tiene la decisión final, como en la democracia, es el pueblo. El que está afuera, el que lo mira por la tele, el que observa las actitudes de todos los participantes y en la vida real toma las actitudes de cualquiera de ellos. Se pelea a muerte por su equipo de fútbol, le tira mierda a su jefe, al compañero de al lado, al que piensa distinto, empuja en el tren o es zarandeado, nadie le habla en clase, siempre llora para que alguien lo consuele, se pone una minifalda para atraer al macho alfa, se conforma con poco o va por todo…

Y muchos todavía creen que son 20 pelotudos encerrados en la tele.

13 Comentarios

Me gustó el análisis. ¿Usted

Me gustó el análisis.

¿Usted cree, entonces, que las decenas de miles de seguidores del programa hacen todo este análisis sociológico cuando miran los programas de chismes durante las siestas y cuando votan con su celular durante el debate junto a Rial y Pelufo?

No dije eso, y no me importa

No dije eso, y no me importa demasiado. No deja de ser un programa de entretenimiento como todo lo que sucede en la televisión. Cuando uno lo entiende así, tan simple, se acaban los fanatismos a favor y en contra.

Con eso dicho, puedo decir abiertamente que me divierten los programas de puterío vespertino, el show bizarro de Anabella y hasta Amigacho, que a mi entender, demuestra que en este país hay lugar para cualquiera que quiera hacer algo diferente.

Yo no dije que dijiste nada,

Yo no dije que dijiste nada, te hice una pregunta solamente.

Yo no tengo fanatismos ni en contra ni, sobretodo, a favor. Pero me parece pobre hacer de eso un eje de conversación o de agenda.

Me parece valeroso que admitas tus gustos en línea con la masa, pero creo que estás para algo de más alto vuelo. Además, si seguís viendo todo eso, un día se puede convertir, sin que lo sepas, en tu normalidad y eso... eso va a ser realmente lamentable.

Me parece que se confunden

Me parece que se confunden las causas con las consecuencias (y lo digo por la gente en general). Una persona no se vuelve bruta por ver programas pedorros, lo que no quita que quien lo sea también los mire.

La gracia está en elegir lo que nos divierta para pasar un rato, más allá de que sea de alto vuelo o no. Creo que hay que relajarse y permitirse también estar un rato en la tierra. Y en todo caso, dejar el alto vuelo para cosas más importantes.

Me pareció muy interesante el

Me pareció muy interesante el análisis y de hecho no lo había pensado de esa forma. Es una lástima que un gran % de las miles de personas que miran el programa no lo hagan con fines sociológicos o analizando la dinámica de los grupos, sino que lo hagan para poner su mente "en pausa" mientras miran completamente catatónicos la pantalla.

Por otra parte, ver programas de chimentos y puteríos dista demasiado de "Estar un rato en la tierra". Justamente, a mi modo de ver, es "no estar en la tierra", sino estar inmerso en algo totalmente artificial. Y lejos de ser una "diversión" es un mecanismo para mantener estupidizada a la masa, que se pasa horas enteras viendo boludeces en vez de ir a la calle, por ejemplo, a defender causas nobles. Ya lo dijo Mengano: "Antes de ver la televisión y quejarme por lo mal que está todo, prefiero salir a la calle y aportar desde donde puedo". Eso es estar en la tierra y es algo también de muy alto vuelo (las 2 cosas no tienen por qué excluirse)

El tema es que los programas

El tema es que los programas de televisión no están hechos para estupidizar a la masa. La masa es, en todo caso, estúpida desde antes. Con tu manera de pensar, ir al cine, leer un libro o planear un viaje a Europa son cosas totalmente artificiales porque "uno no está en la calle luchando".

Pensá que mucha gente pasa 12 horas por día aportando desde donde puede y después de pasar por paro de subtes, piquetes y revueltas varias (de gente que cree que defiende una causa "noble"), sólo quiere estar con su familia y relajarse el cerebro un rato. Y no debieran rendirles cuentas a nadie por hacer lo que se les canta la gana en su casa sin joder a nadie más.

Creo yo que hay que abrir un poco la cabeza y tratar de entender por qué la gente mira lo que mira, o por qué los productores ponen en pantalla lo que ponen. Pensamiento analítico (y no crítico). Suele ser muy revelador.

En ningún momento dije que

En ningún momento dije que quién no esté luchando en la calle esté inmerso (necesariamente) en algo artificial. Aclaré que estar defendiendo causas nobles era UN EJEMPLO.

Los ejemplos que das: "ir al cine, leer un libro o planear un viaje a Europa" en principio son actividades mucho más respetables que mirar programas de chimentos (En principio... habría que estudiarlo con más profundidad. Ejemplo: saber cuál es el libro)

La mayoría (no toda) de la gente no "pasa 12 horas por día aportando desde donde puede", sino que está esclavizada esas 12 horas, putea contra su trabajo y lo que menos piensa es que "está aportando algo". Por otra parte cuando "relajan el cerebro un rato" (sigo suponiendo que hablamos de mirar programas bobos) lo que menos hacen es "estar con su familia" (como vos decís). Basta mirar a las muchas familias que en la hora de la cena (único momento donde quizás puedan tener una linda conversación) prenden la televisión y miran programas como "El muro"... ¿eso es "estar en familia"?

Abrir la cabeza no sólo implica entender "por qué la gente mira lo que mira", implica también pensar qué es lo que está mal para que la gente mire ese tipo de cosas.

Puede que tengas razón, pero

Puede que tengas razón, pero me interesan muy poco los problemas de la gente y lo que cada uno haga cuando está en su casa. Ponerse a pensar qué está mal en los demás es una visión bastante cerrada a mi entender; o por lo menos, mucho más aburrida y estéril que mezclar una "ciencia" con Gran Hermano y ver qué sale.

Te dejo porque va a empezar la gala de nominación!

Tía, me gustó tu artículo.

Tía, me gustó tu artículo. Quizás será porque veo Gran Hermano e identifico varias cosas de las que describís.
En general yo me "enganché" viendo varios realities como Expedición Robinson o El Bar, y con las ediciones anteriores de Gran Hermano me enganchaba a medias. Tenía una especie de prejuicio con el programa y a veces sentía que era una pérdida de tiempo ponerme a ver a esos vagos que no hacen nada en la casa. Esto era un pensamiento que tenía antes.

Este Gran Hermano lo veo desde el comienzo, no solo sigo las galas de los viernes y los domingos, sino que también veo "El Debate".
Y es justamente de "El Debate" con Pelufo y algunos panelistas, que saco la mayor riqueza del programa porque ahí es donde analizan muchas de las cosas que describís.

En mi opinión, además del tema del liderazgo y grupos, rescato ese tema de los límites del juego que siempre se discuten y como se mezclan las relaciones humanas con el juego mismo muchas veces da a frases como "me traicionaste", "no podés usar tu historia personal para el juego", etc.

Para finalizar, y con lo que vi hasta el día de hoy, quiero que el ganador sea Cristián U. Lo elijo porque veo que fue el que más actitud le metió en estos 4 meses. ¿Vos quién querés que gane?

Coincido con el punto que

Coincido con el punto que agregás, y es algo muy común también en el día a día. Todos nos enfrascamos en la competencia (por lo que sea) y cuando vemos que no llegamos, echamos mano a los sentimientos que no habíamos puesto en juego antes - casi como el delantero que simula un penal cuando ve que el defensor ya le ganó la posición. Muy cierto.

Con respecto a esta edición, quizás porque me enganché después del "regreso" de Cristian U, me parece que si bien es el más interesante, me molesta el fanatismo que genera en parte del público. Me imagino que yo optaría por un perfil mucho más bajo (más "de arpía"). Mi candidato es Cucho je.

Desde el momento en que el

Desde el momento en que el experimento social propuesto (el cuál es interesante por todo lo que ustedes comentan) pasa a elegir integrantes exclusivamente atractivos o con peculiaridades sexuales, fomentar las relaciones sexuales, fomentar la discordia artificialmente, cambiar las reglas durante el juego, ser analizado desde la chismosería barata, ser manipulado grotescamente para que produzca más rating, entonces uno no puede volver a sostener el argumento del experimento social propuesto.

me gusto. Estoy muy gustador

me gusto. Estoy muy gustador hoy.

Es un programa como mil otros. Tiene un desarrollo atrás, como todo lo que mueve fortunas.

Estas vacaciones me fui a Bolivia (como para gozarles semejante viaje ?¿?¿) y en potosí conocí al que se casó con osito: Jhonatan, una tormenta de facha, estaba con una ecuatoriana más linda que el sol. EL man, era un capo, es pequeño, creo que ahora tienen 25. Cuando entró a ese gran hermano (el que ganó MAriaelena, y en el que escupía Diego leonardi)tenía 20 años. Yo muy antiperonista, le pregunté que tul con el programa si estaba todo guionado, sueldos, negocios afines, el cambio de vida...puffff ( me hago un post?? nah)

Y me dijo que no. Que lo que ofrece el programa es la posible fama a futuro. Que les pagas un sueldito normal, que se hace más guita en los boliches una vez afuera; que si salis antes de los 6 ultimos facturas un tozaco, que el se perdio una fortuna por casi quedar entre los pocos. Que a Lonardi nadie se animaba a decirle nada prque era cabezón. Éste muy contebnto garzeaba la alfombra de la casa, como si fuera el patio.

Lo bueno de estos programas son los resumenes. No concibo un cristiano que lo mire a toda hora, A que que pasa.

Yo iría mas allá. HAría un experimento al most nazi. Iría a buscar a los participante; variedad de barrios y fachas, ideologos, intelectuales, timberos, merqueros. Yo creo que los villeros son el pimenton del programa. Los amo.

Jhonatan, me dijo, que algunso participantes de su GH eran vecinos, y eso shhhhhhhhh.

yo la pudriría más. Los dejaría sin comer semanas. Les daría sorpresa más polentas antes que ver a Ricardo montaner. Algo más parecido al "juego del miedo" en vivo.

La vida después del exito es jodida. Este participante tuvo su nueva vida, se mudo de quilmes a capital; fantaseen con los excesos y el voltearse a famosas, todo eso es cierto. Pero después se las pico a Ecuador. SIno, si se quedaba, la palmaba.

Gracias por aportar la

Gracias por aportar la experiencia de adentro. Debe ser muy loco tener que convivir con eso de que "todos te conocen y tú no conoces a nadie", de ahí que muchos aprovechan el flujo de efectivo en el momento y después hacen su vida.

Coincido con que los villeros son lo mejor del programa. Especialmente ver cómo están adaptados para sobrevivir a fuerza de puteadas, amenazas y demostrar en 2 minutos que son el macho alfa y que al que no le guste, que se la banque. Lo peor es que el público suele avalar a estos tipos violentos sólo porque quisieran ser como ellos en la vida real.

Y sí, yo también estuve en la casa de GH y te puedo asegurar que la vida después del éxito es jodida. Terminás bardeando a desconocidos en un blog para no palmarla, je.