¡Yo también quiero jugar! - Parte II

Pablo pintando en la casa de Singapur

Hay algunos oficios que siempre existieron y siempre existirán, y que el tiempo nunca podrá erosionar los cimientos de su esencia. Uno de ellos es el del pintor.

Los buenos pintores podrían definirse como aquellos tipos que hacen un trabajo de machos, pero con la delicadeza del mejor de los peluqueros. Son prolijos, detallistas al máximo, hombres rudos de manos ásperas, con ojos de artista y de buen gusto. Cualquiera podría decir que su profesión frustrada, por elección o imposibilidad, fue la de artista plástico. Sin embargo, estos Da Vincis de espíritu sencillo, esconden bajo su sombrerito de diario y la ropa manchada la felicidad única de quién puede mirar sus creaciones día a día, darse por satisfecho, e irse a casa antes de que oscurezca. Se la saben lunga.

Tengo un cariño y una admiración muy especial por los pintores. No son gente común. Son la clase de profesionales que, a mis ojos inexpertos, solo ellos comprenden los avances de su trabajo hasta que está completamente terminado. El resto de los mortales podremos entender la magia de su obra solamente al ver el resultado final.
Prefiero no averiguar cómo lo hacen. Prefiero seguir maravillándome y admirar la pureza de una habitación que unas horas atrás estaba saturada de polvo, oculta bajo el papel de diario, con una escalera maltrecha y varios tachos.

Al igual que al gomero, lo envidio sanamente. Tengo mis motivos. El primero de ellos, es que pintar es divertido.
Quizás la primera parte no sea de lo mejor, donde hay que lijar con una polvareda volando y ese ruido interminable. En este punto admiro la paciencia con la que el pintor sostiene su brazo en funcionamiento. Pero pasar el rodillo chorreando pintura por una pared en blanco, que espera ser maquillada, es una de esas cosas que pueden elevar al ejecutor más allá de su universo. Es un momento perfecto, ideal, donde con un movimiento de muñeca es posible completar ese mundo temporal que nos contiene. Le damos vida, transformando esa superficie que jamás volverá a ser igual. No hay manera de que la pasada de rodillo sea imperfecta, porque siempre imprimirá en ese cacho de pared la huella única de su artista.

Otra de las cosas que siempre quise hacer, es usar mi vestimenta de repasador, todo el tiempo. Para estos maestros urbanos, su remera sirve para cubrir el torso, quitarse el sudor de la frente, eliminar restos de pintura y secarse el aguarrás. Multiuso. Además no tienen que preocuparse por combinar remera y pantalón, tiene el guiño de esta sociedad consumista y obsesiva de la moda para ponerse esa casaca de Fido Dido que fue su favorita en la adolescencia. De la cintura para abajo, hay pocos jeans de tantos colores diferentes como los del pintor, aunque a veces no cumplen su principal función que es la de evitar que entre el chiflete por la retaguardia mientras pintan los zócalos.
Por último, este hermoso oficio tiene como dogma principal e inexpugnable que cuando llueve, o parece que se va a largar, no se trabaja “por la humedad”. Divino.

Este mundo sería mucho más feliz si existieran más oficios tan gratificantes como los del pintor o el gomero, siempre dejando ser al niño que tenemos dentro.

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6 Comentarios

Creo que tendrías que

Creo que tendrías que trabajar algún tiempo en obras para sacarte esa imágen idílica.

Sobre lo machos que son, bueno, recuerdo uno que pintaba para mi viejo, y era bastante bastante maraca. Y además, un maraca fino. No pude suprimir una sonrisa el día que acompañé a mi viejo a la obra y lo escuché al pintor con voz de soprano:

Pintor: - Arquitecto, ¿podría traer otra marca de aguarrás? Esta tiene un olor muy fuerte. Y más guantes de latex, porque sino se me resecan mucho las manos.

Debo aceptar que el estar tan en contacto con su lado feminino lo hacía bastante buen pintor. Era pulcro y detallista.

Y como muchas de las personas que trabajan en obras, los pintores suelen ser bastante ventajistas. Si están cortos de trabajo pintan lento, y pueden tardar cuatro días en hacer una habitación. Si por el contrario, tienen trabajo en otro lado, pintan todo en 20' y se van.

Sin contar los extras que se hacen, como por ejemplo robar pintura. O comprar una de peor calidad, y llevarse la buena de la obra.

En su próxima nota supongo que dirá que envidia a los taxistas. Esos cordiales compañeros de viaje siempre tan "amables". O a los porteros, seres parasitários como pocos, pero que lo saludan siempre a uno cuando entra al edificio.

Es cierto que hay lacras de

Es cierto que hay lacras de todo tipo, como en cualquier profesión. Pero Ud. mismo ha destacado la pulcritud y el detallismo en el caso del pintor maricón. Solamente difiere de "mi pintor" en lo varonil. Evidentemente tuve la suerte de conocer varios pintores como el que he descripto, con el agregado de que se llaman, en general, Raúl o Ricardo, nombres claramente de macho, y además tienen bigote. Estoy seguro que su pintor se llamaba Alexis o Jonhatan. En cuanto a la honestidad, nada tiene que ver con que disfrute o no su trabajo, a menos que el remordimiento de su conciencia lo impida del goce.

Con el tachero, coincido, son ventajitas y sucios, y debe ser uno de los trabajos más stressantes del mundo. En el caso del portero, difiero, los hay de todo tipo.

Perdone si generalizo, pero me parece que a partir de su experiencia, de esa única impresión de cómo es un pintor, sería poco razonable afirmar que todos los pintores son putos.

El pintor puto era la

El pintor puto era la excepción. El resto de los que conocí, que no eran pocos, eran un desastre.
Recuerdo con especial desprecio a uno que estaba pintando en una obra de Bernal durante el auge de los piqueteros. Si uno no iba un día a ver que había hecho, ese día estaba perdido, o sea, no había hecho nada. Así que tuve infinidad de horas pérdidas entre viajes y piquetes gracias a ese vago hijo de puta.
En otra ocasión, otro de los grandes pintores, después de 4 horas fui a ver que había hecho, y me encontré que durante cuatro horas habia estado desarmando una mesa de trabajo que tenía pensado llevarse. Gran tipo.
El caso del un tercero que fue encontrado llevándose a la noche tachos de pintura de primera marca, y pintando con pintura barata que no cubría nada. Otra que la Madre Teresa.
Este tiene sólo algunas semanas. Se le pagó a un pintor para que pintase toda la medianera del edificio. Se le dió todo el dinero para materiales, pero durante dos meses no apareció, por lo cual se le rescindió el contrato. Ahora le está haciendo juicio al consorcio por la rescisión y exige la totalidad de lo que le correspondería por el trabajo. Un tipo maravilloso.
Según mi estadística pocos son putos, pero la mayoría son una reverenda mierda. Sin ofender a quienes no lo sean.

Banco a muerte a los

Banco a muerte a los tacheros, una persona que te devuelve a tu hogar (en el Conurbano profundo) cuando el alcohol te ha vencido y el viaje le va a dejar la misma ganancia que 3 viajes en Palermo, merece el mayor de mis respetos (tanto él como cualquier persona que me devuelva a mi hogar en el Conurbano profundo, aclaro).

Oti, por lo que puedo

Oti, por lo que puedo apreciar, el pintor de la imagen de su nota es bien machote. Maneja a diestra y a siniestra el arte surrealista. Aparentemente su obra ya ha terminado y está revisando ciertos pormenores. ¡Qué detalle!

La predominancia de los rojizos en su obra me aterraría a no ser por ese baldecito amarillo que aplaca el efecto.

Más allá de esto, comparto sus ganas de usar mi vestimenta como repasador todo el tiempo. Más aún siendo atropellada como soy, me vendría muy bien mi remera (esa que uso todos los días) para limpiar mi escritorio, víctima de mis múltiples torpezas.

No sé si la profesión del pintor será gratificante pero sí sería gratificante interpretarla del modo que usted lo hace Oti, con simpleza, humor y positivamente.

Tal cual, pintar está

Tal cual, pintar está buenísimo.
Es gratificante y uno puede volcar mucho de los que está en su interior a través de sus cuadros.

Algo que me sorprende es la cantidad de tiempo que lleva a muchos artistas pintar los cuadros. Pueden estar meses hasta que terminan la obra.
Pero bueno, calculo que la satisfacción que tienen cuando la concluyen, debe ser enorme.