¡Cuidado con la corriente!

Interior

Me envalentoné esta tarde y decidí ponerme a escribir sobre este tema. Tema que me desvela, me hace pensar y, a veces, peligrosamente, lo doy por resuelto. Sin embargo, por ahora, el único resultado que obtuve fue el de elevar satisfactoriamente mi ego hacia ese lugar incómodo que me hace sentir orgulloso. “La incomodidad es una buena señal, cuando estés cómodo, movete”, escuché en alguna oportunidad. Me gustó.
La mediocridad de seguir a la corriente, a la masa, al vulgo, a Juan Perez o al hombre estándar, es la problemática del presente artículo.
A continuación transcribo mi autodebate que, como corresponde, comienza por el interrogante primero: ¿Qué significa seguir a la corriente?

Seguir a la corriente. Ser una persona común dentro de una sociedad. En mi caso, sería un profesional oficinista o similar. “M’hijo el dotor”. La corriente puede ser lo que indica la voluntad familiar o del entorno. ¿Son todas las corrientes iguales? No, claro. Para alguien de nivel socioeconómico bajo, la corriente indica que no hay que terminar la secundaria y, quizás, que hay que trabajar 12 horas en una fábrica.¿Está mal ser profesional?¿O hay que evitar el trabajo de oficina? El problema sería pensar que está bien estudiar y trabajar toda la vida de oficinista, pero sin nunca haber cuestionado el objetivo que realmente se desea. ¿Y si alguien se lo planteó y lo elige? Esa persona no debería ser considerada mediocre, aunque estaría técnicamente siguiendo a la corriente. Primera contradicción de la corriente. Yendo al otro extremo, los “nuevos hippies” que claramente no se dejan llevar, ¿son héroes de la modernidad? Nota: pensemos en el verdadero concepto de hippie, es decir, aquellos que literalmente dejan todo para vagar por la vida, sin un mango. No dañemos a estas personas relacionándolas con los vagos que se creen rebeldes por no laburar y se dejan mantener por su familia. Primer gran interrogante: los que contradicen de lleno a la corriente, ¿son sujetos superiores? No necesariamente. Son valientes, claro está, pero también pueden ser dementes irresponsables que terminan recibiendo las migajas del sistema del que eligieron escapar. Pero tomar el riesgo, ¿ya los hace superiores? Depende qué riesgo tomen y por qué lo hacen. Si su objetivo fuese solamente llevar la contra, serían igual de mediocres que los que se dejan llevar.

Siempre que comienzo a discutirme me encuentro en la misma situación, al estilo del escéptico René Descartes. Entro en una nebulosa, casi en un círculo vicioso. Podría inferir que, si soy mediocre, voy a intentar justificar todos mis actos a mi favor para terminar pensando que soy un superhombre que decide cómodamente el camino socialmente aceptado. Pero también puedo pensar que si no decido seguir este camino, es porque lo esperable de alguien “distinto”, como yo, sería llevar la contra. Nadie se imagina a Gandhi tomando una Coca-Cola. Gandhi tiene que tomar té verde o algo así.
Finalmente, prefiero quedarme con lo siguiente: lo importante es decidir nuestros actos, de manera conciente. Es natural que la sociedad evolucione, para bien o para mal, y que exista una tendencia que intente llevarnos con ella. La comunicación logró que manipular a la masa sea increíblemente fácil. Pero lo importante no es obsesionarnos en lo que hace todo el mundo, sino pensar en lo que a nosotros nos satisface más, considerando nuestros propios valores. Tristemente, tener valores claros ya es un gran diferencial. Si alguien se siente feliz con la aceptación social y muy inseguro con el riesgo de hacer algo diferente, no creo que debe entenderse como mediocre, siempre y cuando sea su propia elección.

Pienso, luego existo. Gran conclusión.

5 Comentarios

Si mi gran deseo fuese ser

Si mi gran deseo fuese ser oficinista, lo rechazaría, solo por "no seguir a la corriente". Oti alias René.

Mas allá de eso, me parecen muy buenas sus conclusiones.

Muy interesante el planteo.

Muy interesante el planteo. Me pregunto si el autor tiene algún problema personal y/o puntual sobre el tema que lo haya empujado a toda esta reflexión.

Hace pocos días vi la excelente película "En busca del destino" en la cual un joven genio de la matemática, se resiste a los caminos que la sociedad le propone (entrar en las grandes empresas o agencias de seguridad nacional), eligiendo caminos que considera igual de dignos: barrer pisos en la universidad y voltear paredes de una construcción. Más allá de si está equivocado o no, la temática queda planteada de manera excelente.

Saludos

Yo creo que no es la cuestión

Yo creo que no es la cuestión ¿qué es lo que uno hace? Sino saber realmente qué es lo que lo hace feliz.

Uno piensa o las familias piensan o la sociedad piensa (?) que tener un buen trabajo te garantiza un buen pasar económico que te dejará ser feliz. Ese trabajo te dará el dinero necesario para concretar tus sueños.

Es por eso que la felicidad se deja de lado para comenzar a poner todas nuestras energías en buscar esa felicidad (paradoja, no?)

Entonces, seguramente el encuentro nunca sucederá. Una porque el trabajo no te dará el tiempo y otra (y quizá la más frecuente) tu felicidad se transformará y ya no tendrá el verdadero significado. Estarás confundido y te olvidarás de tus anhelos. O seguro, muy secretamente lo esconderás en el fondo de tu corazón, pero cuando lo quieras retomar ya no sabrás cómo.

Triste.

Excelentes reflexiones. El

Excelentes reflexiones. El punto es que si pasás tu vida pensando en esta paradoja de la felicidad, si caminar siendo o feliz o solamente transitar el camino que te lleva a la felicidad, te pasás la vida obsesionado.

Otro, claro que me moviliza un tema personal!!

"Sidharta", de Hermann Hesse, trata este mismo tema de manera excelente.

1) Existen, existieron y

1) Existen, existieron y existirán más abogados y contadores frustrados que quisieron ser hippies y músicos, que al revés.

2) Andrés Calamaro mientras tanto canta: "Siempre seguí la misma dirección, la difícil la que usa el salmón..."

3) Ghandi tomaba Pepsi.