Me envalentoné esta tarde y decidí ponerme a escribir sobre este tema. Tema que me desvela, me hace pensar y, a veces, peligrosamente, lo doy por resuelto. Sin embargo, por ahora, el único resultado que obtuve fue el de elevar satisfactoriamente mi ego hacia ese lugar incómodo que me hace sentir orgulloso. “La incomodidad es una buena señal, cuando estés cómodo, movete”, escuché en alguna oportunidad. Me gustó.
La mediocridad de seguir a la corriente, a la masa, al vulgo, a Juan Perez o al hombre estándar, es la problemática del presente artículo.