blog de Oti

¿Alguien vio Matrix?

Cows Staring

Cada tanto, y cada vez más seguido, tengo la sensación de que mis ojos ven una obra de teatro gigantesca. Me siento como un nene descreído queriendo adivinar los trucos de un mago invisible, de un mago que con crueldad maneja los hilos de la vida en Buenos Aires.

Barullo

Falling dreams

Eran las 3 de la mañana, y aún no encontraba la cosa. Una vuelta más fue necesaria para frenar el zumbido de su oreja y el entumecimiento de su hombro derecho. Se encontraba desorientado, y para colmo la pared izquierda parecía una pantalla de cine. Por un momento fue tentado a usar esas raras formas como distracción, quiso crear animales, monstruos, seres extraños, pero nunca fue creativo y siempre terminaba por decirse “colectivos de mierda, justo por mi ventana tienen que pasar”.

¡Yo también quiero jugar! - Parte II

Pablo pintando en la casa de Singapur

Hay algunos oficios que siempre existieron y siempre existirán, y que el tiempo nunca podrá erosionar los cimientos de su esencia. Uno de ellos es el del pintor.

¡Cuidado con la corriente!

Interior

Me envalentoné esta tarde y decidí ponerme a escribir sobre este tema. Tema que me desvela, me hace pensar y, a veces, peligrosamente, lo doy por resuelto. Sin embargo, por ahora, el único resultado que obtuve fue el de elevar satisfactoriamente mi ego hacia ese lugar incómodo que me hace sentir orgulloso. “La incomodidad es una buena señal, cuando estés cómodo, movete”, escuché en alguna oportunidad. Me gustó.
La mediocridad de seguir a la corriente, a la masa, al vulgo, a Juan Perez o al hombre estándar, es la problemática del presente artículo.

¡Yo también quiero jugar!

Fixing our tire

Cada vez estoy más seguro de que las casualidades no existen. Hacía más de un año que no iba a la gomería, pero en esta última semana tuve que ir dos veces: el viernes a buscar el reemplazo de un neumático que me hurtaron y ayer por un clavo que decidió alterar mi rutinario lunes. Fue la segunda vez cuando sentí un poquito de envidia por el trabajo del gomero.

El Placer de las Pequeñas Cosas

Payaso

Fue Da Vinci quién dijo que “el que no aprecia la vida no la merece”, remarcando la necesidad fundamental de las personas de optimizar nuestro tiempo en este mundo, adorando cada minuto que tenemos para sacarle viruta al piso.

Es por ello que propongo ovacionar y, por qué no, estimular, con gran admiración (y un poco de envidia), a aquellos sujetos invaluables, discípulos inconscientes de Leonardo, que disfrutan con éxtasis de las pequeñas cosas de la vida.

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