Luego de reencontrarme con el mundo de los animales en forma directa, a través de mi perro Afro, pude percibir sentimientos en él que me han conmovido y sorprendido.
Es increíble como el animal piensa, recuerda, se supera así mismo, entiende, juega, te da besos y se divierte, así como también refleja malestar a veces, cuando está triste o enfermo. La verdad, me costaría mucho diferenciarlo de un humano, salvo por su forma y habilidades físicas. De hecho, estoy convencido que es más inteligente que varios seres humanos y más bueno que la mayoría.