Uno de los grandes órdenes de la humanidad toda se basa en el calendario. Ese viejo y querido amigo que nos permite regular nuestra vida, recibir regalos, pedir turno con el médico, sacar pasajes de avión baratos, saber si en otro país hace frío o calor, sembrar, cosechar y renovar la oblea del GNC (¿de qué otra forma recordaríamos que se vence en dos días?). Pero esto también provoca grandes dolores de cabeza y en especial, una pregunta que ronda mi cabeza luego de las 12 uvas que despiden al año viejo… ¿hastá qué día uno puede decir “Feliz Año Nuevo”?