El ágora griega era la plaza pública donde se juntaba la sociedad (libre y ociosa) a hablar de sus problemas, de sus temas que los inquietaban. Basta leer a Platón para saber lo al pedo que estaban estos muchachos.
Hoy la disputa por bautizar el Ágora actual se disputa por ofertas dicotómicas de la índole virtual o real. O es Facebook/twyngui, o es –me parece que es la de considerar- los centros comerciales.
“se ha dicho que los hombres hacen todo lo que hacen con el único fin de enamorar mujeres"
(Dolina / lo que me costó el amor de Laura)
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Ya fue la época de copiar poemas de Bendetti, comprar flores y más cursos del Liceo Subiela para ganar minitas. El amor, o mojar es ahora un problema si uno no tiene el torso de Stalone o la pinta del francés ese, cuando era guacho: Alen Delon.